Una niña de seis años, nacida niño, hizo historia en México por ser la primera menor que logró cambiar de nombre y de género en su acta de nacimiento.

Sophia ya no sufrirá más bullying ni depresión, pues finalmente puede actuar como lo que siente que es, una niña, a pesar de su corta edad, gracias al apoyo de su familia y a la aprobación de la administración.

La madre cuenta que la primera vez que se dio cuenta que Sophía no estaba conforme con su identidad sexual fue cuando al año y medio tuvo que acudir al hospital y la pequeña se emocionó cuando le cambiaron los pantalones por una bata.

A partir de ahí, los problemas no hicieron más que aumentar y la pequeña tuvo que pasar por episodios de bullying en el colegio.

Su conducta era propia de la infancia trans. «Melancolía, tristeza, abandono, depresión, aislamiento. No sienten pertenecer ni al mundo de los niños ni de las niñas», dijo a Efe David Barrios, expresidente de la Federación Mexicana de Educación Sexual y Sexología, quien atendió a Sophía.

Las maestras no aprobaron el comportamiento e inventaron una especie de plan de choque, al que la familia accedió. La niña tenía que pasar tiempo con su padre y hacer cosas «de varones», como jugar al balón o ayudar en reparaciones caseras.

Esto la sumió en más tristeza. A los cinco años, llorando, se sinceró con la madre: «Yo no quiero ser niño, quiero ser niña».

A partir de entonces, la madre entendió que las cosas iban en serio y que tenía que encontrar una solución. Después de buscar por internet y contactar al colectivo Ser Gay, de la defensa de los derechos LGBTI, la familia se puso manos a la obra.

Tras realizar todos los pasos necesarios, finalmente el pasado 22 de julio la pequeña y su madre fueron a recoger el acta de nacimiento. La pequeña, como es lógico, no entiende tanto revuelo, pero ha hecho historia. En el fondo, lo único que a ella le importa es defender a la princesa Ivy, del mundo Disney.

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