Casi el 100% de las veces que tomamos vino lo hacemos acompañado de alguna comida, aperitivo o entrante y dependiendo de qué comamos, esto puede resaltar o no el sabor del vino así como el vino puede tener efectos sobre la comida. Este proceso denominado maridaje, cada vez toma mayor importancia entre los fanáticos del vino de todo el mundo. Es por esto que les daré las nociones básicas como qué se debe comer dependiendo el vino que bebamos.

Un vino ácido (blancos, rosados y algunos tintos) puede compensar una comida grasa. En ese sentido podrían también hacer que una comida parezca más salada mientras que el vino parecerá menos ácido si se bebe con comidas dulces.

Aprende con qué vino acompañar tus preparaciones

Aprende con qué vino acompañar tus preparaciones

Un vino tinto que tenga un gran grado alcohólico puede hacer que una comida ligera, tal como una ensalada verde, no sepa a nada. Es por esto que este tipo de vinos deben acompañarse con comidas más fuertes o de sabores más potentes como carnes rojas, guisos o pastas con salsas llenas de sabor.

Los vinos tintos Reserva y Gran Reserva pueden combinarse también con guisos más sutiles e incluso recomiendo atreverse y probarlo con chocolate de alta pureza de cacao. ¡No te arrepentirás!

Los vinos tintos jóvenes son ideales para acompañarlos con aperitivos de charcutería, quesos semicurados, pero también pescados azules, algunas carnes blancas e incluso rojas asadas como el cabrito o cordero. Los pescados en salsa también pegarán bien con este tipo de vino.

Los vinos rosados deben ir acompañados con verduras, arroces, quesos suaves, tortillas y pastas. Si estás en el postre, idealmente acompáñalo con macedonia de frutas.

Los vinos blancos jóvenes o “sencillos” son ideales para ser acompañados con aperitivos o entrantes muy ligeros. Por su parte los vinos blancos jóvenes más serios o nobles siempre irán de la mano con pescados blancos, mariscos, quesos frescos, ensaladas y algunos tipos de mousses.

Para los vinos blancos fermentados en barrica irá perfecto un queso curado, ahumados, carnes blancas, algunos arroces y verduras.

“Este proceso denominado maridaje, cada vez toma mayor importancia”

Un vino dulce irá bien con comidas dulces, reforzando ambos sabores, como por ejemplo postres de frutas, tartas con frutos secos y crema pastelera. Igualmente irá bien con foie y patés.

Los vinos generosos o fortificados, que poseen una mayor graduación alcohólica, son ideales para acompañar aperitivos, salmorejo, pescados a la plancha o hervidos y mariscos.

Al momento de cocinar, piensa con qué vino vas a acompañarlo para sacarle el máximo provecho a tu comida. Por el contrario lo mismo. Si compraste un delicioso vino, entonces piensa en qué vas a preparar para deleitar a tus invitados. Recuerda también la importancia de la temperatura de los vinos al servirlo. No dejes escapar ningún detalle y conviértete en la mejor anfitriona.

Sigue leyendo por Abuelita Gita