Todos alguna vez nos hemos sentido rotos. Quebrados por dentro, impotentes. Cuando tenemos la pérdida de un ser querido, un corazón roto, un desapego. Son momentos que no sentimos que nadie nos entiende. Como seres humanos estamos llenos de sentimientos, así nos cueste trabajo aceptarlos y entenderlos. La definición de resiliencia en términos de psicología es: la capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas. Estas circunstancias nos llevan a decaer, y a no dar lo mejor de nosotros. Siento que estos escenarios son necesarios para crecer como personas y para volvernos más fuertes interiormente. Las personas que han sufrido más son las más fuertes espiritualmente y saben cómo superar diferentes situaciones.

“Resiliencia: la capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas”

La belleza de lo imperfecto

La belleza de lo imperfecto

Como nos dicen siempre: lo que no te mata te hace más fuerte. Son aspectos de la vida que tenemos que verlos como desafíos, no como problemas y que nos van a traer un resultado positivo. Los especialistas en el tema nos afirman que la resiliencia está vinculada con la autoestima, y por eso es importante inculcarles a los niños desde pequeños estos temas para que desarrollen sanamente esta capacidad, crearan su propia capacidad de superar los obstáculos a lo largo de la vida.

En el arte tradicional japonés, cuando un objeto de cerámica se rompe lo reparan resaltando la zona dañada rellenando las grietas con oro, y volviéndolo más fuerte y más valioso que él original. La tradición japonesa cree que cuando algo ha sufrido un daño, tiene historia y se vuelve más hermoso. Esto es una prueba de que las cosas más bellas son las imperfectas, las que no son igual al resto, las que tienen algo para enseñar. Son cicatrices de oro y en lugar de esconder las cicatrices se está celebrando que existen.

“La tradición japonesa cree que cuando algo ha sufrido un daño, tiene historia y se vuelve más hermoso”

Sé que esto de la resiliencia es una virtud que puede tomar mucho trabajo y tiempo para llegar a lograrla. Está bien, todos somos diferentes y cada uno tiene su propio tiempo. Lo maravilloso de todo esto es que podemos cultivar la resiliencia, transformando situaciones adversas en algo positivo para la vida.

En estos siete pasos te diré como puedes lograrlo:

  1. Tenemos que cambiar la mentalidad. Todo lo que pase por nuestra mente está creando nuestra realidad. Necesitamos tomar decisiones y si nuestra mente está en un modo positivo vamos a tomar decisiones positivas. Nuestros patrones de pensamientos son automáticos y pensamos casi sin darnos cuenta de las cosas, por eso a veces es bueno parar y analizar qué tan positivos estamos siendo.

 

  1. ¿Qué estamos diciendo? Al cambiar nuestros pensamientos negativos por los positivos vamos a notar los cambios. Los comentarios que hagamos, las conversaciones que tengamos también nos ayudan a ser más resilientes. Si hablamos con gente negativa vamos a tener una mentalidad negativa, procuremos hablar de temas agradables y de situaciones que nos hagan pensar en cosas positivas.

 

  1. No siempre estamos acostumbrados a ser pacientes y es algo muy importante. Esta generación de microondas donde todo está listo al instante nos lleva a ser impacientes y creer que todo en la vida es así. En mis tiempos de juventud una cena tenía horas de preparación.

 

  1. Somos dueños de nosotros mismos. Somos responsables de lo que sentimos y lo que permitimos sentir. Está en nuestras manos la responsabilidad de nuestros propios sentimientos.

 

  1. Ya que estamos cambiando nuestro modo de pensar, tenemos que perdonar hechos y personas del pasado que nos han hecho daño o herido de alguna forma. Cuando tenemos sentimientos de venganza, no estamos dejando que la paz y la tranquilidad nos acompañe en momentos donde más necesitamos.
La belleza de lo imperfecto

La belleza de lo imperfecto

  1. Busquemos un buen amigo. Si conocemos a alguien que haya pasado por situaciones similares, o que haya superado alguna crisis parecida es un perfecto consejero que nos ayudará a seguir motivados en nuestro camino.

 

  1. Creer en uno mismo. Tenemos que convencernos que somos capaces de superar todo tipo de situación, que estamos llenos de muchas cosas buenas para proponerle al mundo y que, aunque la vida esté llena de obstáculos somos capaces de superarlos todos.

Es importante practicar esta virtud, para tener una vida plena a nivel personal y emocional. Hay que vivir ante la propia fragilidad y la fragilidad del entorno social, laboral, familiar. La idea es que seamos más fuertes y que estemos ahí para los que nos necesitan, en mi caso para mis nietos que hasta ahora están aprendiendo a vivir.

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