-por el Dr. Alejandro Bovino Maciel, psiquiatra.

¿Qué relación guarda la memoria con el olvido?

-Aunque parezca contradictorio, son parte del mismo proceso. El consejo popular (que a veces ni es consejo, ni es popular…) dice que “el saber no ocupa lugar” y aunque la palabra “lugar” referida a la mente genere ciertas incomodidades, hablando figurativamente sí ocupa lugar. Los conceptos y conocimientos se acumulan y se van relacionando en una amplia malla de vinculaciones de datos. Y estos datos, estos conocimientos, ocupan un sector de la mente quien automáticamente, y como defensa, abandona los campos de las actividades automáticas a mecanismos circulares que operan por sí mismos.

¿Puede aclarar un poco más esto?

-Vayamos al campo de lo práctico. Sucede desde la antigüedad. Cuentan que el filósofo Tales se cayó en un pozo por andar siempre “en las nubes” en vez de mirar el camino; su criada, que seguramente no hacía especulaciones metafísicas, se rió de él. Allí está aplicado esto que acabo de decirlo en forma más técnica: Tales tenía tal conjunto de datos activos en la mente que  ésta delegó en funciones automatizadas los actos cotidianos como caminar, comer, bañarse, vestirse, etc. Por eso se cayó, porque los actos automáticos operan por fuera de la conciencia. La criada sólo pensaba en asuntos prácticos y jamás descuidaría su camino por pensar si la estructura del mundo era atómica o inmaterial.

El automatismo, como todos sabemos, se hace sin el concurso de la conciencia, por lo tanto, es fácil creer que el camino será recto y no prever los baches, los lomos de burro, y tropezar. Hay una recomendación que siempre hago a mis amigos: cuando manejen un auto, olvídense de los problemas y atiendan al auto. Todo auto es un proyectil y la pobre ancianita que cruza la calle no tiene la culpa de mis dramas personales. Pero conducir un automóvil es una de las actividades que más fácilmente se automatizan, lo que es peligroso. Por eso es tan difícil al principio y tan fácil después. Porque la mente debe adquirir el procedimiento completo (primero se hace esto, después el embrague, después el cambio, después…en orden perfecto y mecánico) antes de soltarlo al automatismo.

¿El olvido es automático, entonces?

En realidad, hay varias teorías; porque como no sabemos con absoluta certeza qué es la memoria, tampoco sabemos exactamente qué es el olvido. Pero seamos fenomenológicos y atendamos exclusivamente a lo que observamos en la práctica. El olvido podría ser una forma de higiene mental que va relegando datos inservibles a “algún sector” de depósito adonde es difícil entrar. No existe normalmente el olvido absoluto. El dato casi siempre está, pero el camino para llegar a él es lo que se bloqueó. A cualquiera le habrá pasado que un día, sin quererlo, vino a la mente un dato que parecía definitivamente olvidado. Puede ser una imagen, una frase o un sentimiento. Otras teorías dicen que los recuerdos traumáticos, que producen angustia, son inmediatamente enviados al “sótano” de la mente y cerrados con candado. Lo curioso es que nosotros somos los únicos que tenemos la llave del candado, pero no sabemos usarla. Se requiere ayuda terapéutica para abrir ese sitio prohibido. Le advierto que la entrada cuesta cara: un tratamiento psicoanalítico lleva mucho tiempo, hay que hacerlo al menos semanalmente, no se hace en sitios públicos…. es costoso. No obstante, si conseguimos llegar a esos recuerdos tan dolorosos y reconstruir el pasado, opera como un exorcismo: nos libera de los demonios que gozan torturándonos. Por ejemplo, un trauma infantil puede ser la causa remota de la fobia social que hoy no me permite hablar en público sin ponerme nervioso, la cara roja, tartamudear… bueno, esas cosas no me pasan a mí pero le sucede a mucha gente y es un problema a la hora de rendir un examen o exponer una clase o presentarse en una entrevista de trabajo.

¿La memoria es siempre la misma?

-No exactamente. Primero, hay que distinguir dos procesos de memorización: lo que llamamos la memoria actual o anterógrada (que va hacia delante) o de corto plazo y la memoria pretérita o retrógrada o de largo plazo (que está en el pasado). Le voy a dar un ejemplo, si usted está con algún problema de ansiedad en estos días su memoria anterógrada estará disminuida, porque su atención que es una precondición para memorizar, (esa función de atender bien) estará resentida. Como atiende deficientemente no fija datos nuevos y si yo le pregunto con quién habló ayer usted solamente recordará claramente 2 o 3 personas y en realidad habló con por lo menos 15 personas en todo el día. Esto sucede porque está fallando la memoria anterógrada: a partir del momento en que usted empezó a estresarse, falló su atención y en consecuencia está “grabando” muy pocos datos nuevos en su memoria.

¿Y la memoria retrógrada?

-La memoria retrógrada es el conjunto de datos de su pasado mediato: dónde hizo el segundo grado, cómo se llamaba su maestra, dónde vivía a los cinco años, esos datos antiguos que se van acumulando como dije anteriormente. Es la memoria que falla en los procesos de demencia senil. Paulatinamente la persona va perdiendo esos tesoros que son sus recuerdos y ahí comprendemos que los seres humanos somos sólo eso: recuerdos que nos dan unidad. Sin esos recuerdos, la personalidad se derrumba.

En los procesos que van del estrés, la angustia y la ansiedad hasta llegar a los cuadros de pánico tan de moda, lo primero que falla es la memoria anterógrada, los datos recientes se nos escurren de las manos como si fuesen líquidos. No los podemos retener. Olvidamos dónde dejamos las llaves, qué fuimos a buscar en la cocina, etc. Por eso es importante reconocer los síntomas de un cuadro de ansiedad cuando se inicia y cortarle el paso. No dejar que siga avanzando.

Prometo que continuaremos hablando de  la memoria en una próxima entrega.

 

 

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