-por el Dr. Alejandro Maciel, médico psiquiatra.

 

-¿Cómo se recuperan los datos desde el pasado?

 

Es una capacidad casi milagrosa que la realizamos todos los días sin darnos cuenta. Imagínese que antes no hay nada. De pronto usted dice una palabra, por ejemplo “escuela” e inmediatamente le vienen recuerdos de cómo era su escuela en la infancia, sentimientos de amistad, algunos recuerdos desagradables, otros mejores…. el estado de ánimo de cada uno en ese momento tiende a “filtrar” los datos que pasarán. Si usted está pasando por un momento de angustia, evocará recuerdos grises que de alguna manera “justifican” el estado en que se encuentra, es como un círculo infernal en el que una cosa trae a la otra.

-¿Hay alguna regla siguen los recuerdos?

La misma regla que sigue el conocimiento. Usted conserva (2do paso del proceso, ¿recuerda que lo vimos anteriormente?) los datos por las leyes de asociación de ideas que descubrieron los empiristas británicos. Por ejemplo, dos datos quedan vinculados en la mente por similitud es decir, cuando se parecen físicamente o funcionalmente. Si yo le digo “hielo” es probable que usted piense en nieve, heladeras, freezer, congelador, frío, color blanco, agua. Es decir, todos los objetos parecidos al hielo están disponibles en la mente. Otra forma de asociación de ideas es por contraste al ver un sitio lindo, inmediatamente piensa en lo contrario y le viene a la conciencia algún sitio lúgubre, sucio, tenebroso que visitó. La coincidencia en el tiempo es otra forma de unir recuerdos. Es probable que si yo le digo “año 1994” usted recuerde varios acontecimientos dispares que sucedieron en esa fecha. Igualmente, la coincidencia en el espacio aunque sean fechas distintas, si sucedió en la iglesia, por ejemplo, le traerá varios recuerdos de cosas que vio en la iglesia aunque estén alejados en el tiempo, puede ser un recuerdo de la niñez, otro de su adolescencia y finalmente el día en que se casó o bautizó a su hijo, suponiendo que usted fuera creyente, por supuesto. Los agnósticos estamos libres de todos los ornatos y las efemérides.

-¿Por qué entonces, a veces queremos recordar algo y no podemos?

La Psicología, como toda ciencia tiene varias hipótesis para explicar sus problemas. Si nos guiamos por las teorías psicodinámicas podríamos ver que los recuerdos que la mente considera peligrosos, los tiene “amarrados” en lo profundo de la mente, en el inconsciente. Allí no nos está permitido el ingreso. La amenaza de angustia que nos trae algún recuerdo peligroso –por ejemplo, tendencias incestuosas infantiles- hace que la mente automáticamente y sin que nosotros nos demos cuenta envíe esos recuerdos y sentimientos prohibidos al sótano, con doble vuelta de llave.

Las teorías de orden cognitivistas en cambio dicen que hay recuerdos que establecieron enlaces defectuosos en el momento de ingresar. Para decirlo en términos más prácticos, no se archivaron en el lugar preciso y por lo tanto, cuando los buscamos tardamos mucho más en hallarlos; lo mismo que sucedería si alguien buscase algo en mi habitación, que está tremendamente desordenada siempre….

Otras teorías de tipo conductista dicen que los datos que no reciben retroalimentación y refuerzo con el tiempo tienden a extinguirse como sucede con un trompo que se echa a rodar una sola vez. De allí viene la utilidad de leer dos o tres veces el mismo material para comprenderlo y asimilarlo; que es aprender. También Piaget tiene teorías acerca del aprendizaje que se ensamblan con esto: él describe (entre otros) un proceso que se llama “acomodación” que implica un cambio general que hace la mente cuando recibe un dato que “no encaja” en lo que se sabía antes sobre ese tema. Aprender un nuevo idioma implica una constante “acomodación” para cruzar datos de un modelo gramatical al otro. Es la dificultad que produce la disglosia de la que padecen, por ejemplo, en Paraguay. Los chicos que vienen del interior tienen el guaraní como idioma materno, han creado todo un sistema de comprensión del mundo en base al vocabulario guaraní y la sintaxis guaraní. Por ejemplo, para el guaraní todo tiene dueño. No existe “la” camisa: siempre es mi camisa, su camisa, todas las cosas tienen pertenencia y referencia a personas. Por eso, cuando tratan de expresarlo en español lo hacen usando las estructuras del guaraní y, por ejemplo, usted escuchará con frecuencia que alguien dice “me voy a comprarme para mi camisa” una frase que en español no tiene sentido. Si hubiese un verdadero bilingüismo, significaría que cada hablante ha incorporado las estructuras propias de cada lengua y no cruzarían una con otra, porque esas hibridaciones lingüísticas producen mucha distorsión y confusión.  Tal vez por esa razón haya tanto desarrollo en las ciencias contables que al ser casi puramente matemáticas, no necesitan del lenguaje que es lo conflictivo aquí. No sé para qué tantos contadores, el día de mañana vamos a tener que contar cuentos porque con las cuentas no bastarán para tantos contadores.

 

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