¿Mandarnos o no? Cuestión de “güevos”… luego de muchas terapias catárticas entre vinos, he llegado a la conclusión que uno pierde la perspectiva de qué mujer ser; ¿entre directa, sincera, sensible, tonta o callada?

Realmente este debate interno lo tenemos todas y hasta todos, entre magnificar situaciones e idolatrar personas y amores.

Muchas veces nos guardamos lo que sentimos por alguien, eso que pudimos haber dicho y hecho, esas películas internas de nuestra cabeza, y para esto sí sobra imaginación. ¿Y por qué no dijimos nada?, ¿será el tema que siempre queremos que ellos den ese primer paso? pero ¿en qué siglo estamos? ¿será todavía un tema social el darnos nuestro lugar? o ¿es un tema de cuidar nuestro ego?

¿Cuántas veces hemos estado súper interesadas en un amigo, pero elegimos quedarnos calladas “para mantener la amistad”?

En lo personal creo que nos come el ego. ¡Sí, el ego! Estúpido ego que nos hace perdernos de historias que contar.

Claro que he de aceptar que cuando uno escucha a amigas que comparten que fueron sinceras y directas, y no obtuvieron el mejor de los resultados… Porque más de uno, en vez de agradecer el piropo entra en pánico existencialista porque no pudo lidiar con la información y posiblemente entra en el debate entre “sí pero no”. En serio, ¡agradezcamos los piropos y si nos dieron «bola»!

En conclusión; ¿Qué es lo peor que pueda pasar? Solo un “gracias” y que tengamos una negativa como respuesta… por un no nadie se muere, ni se rompe el corazón.

Así que dejemos de idolatrar las situaciones en nuestras cabezas y diga… haga… por decir y hacer cosas. ¡No pasa nada! Por lo menos tendremos historias divertidas con las que nos podremos reír en una mesa de tintos de verano, vinos y más.

Luego de muchos debates de yo con mi yo interno y tiempo después, me he prometido serme fiel a lo que quiero, decir lo que tenga que decir y ¡bailarme el mundo!

 

Kari

Entre publicista, administradora y un par de cosillas más. Viajar y estudiar se han convertido en mis pasiones y obsesiones. Y como la vida es solo una, se disfruta lo comido, lo vivido, lo viajado y lo bailado. Entre ocurrencias, rincones, colores y anécdotas, es cuestión de actitud bailarse el mundo.