Si alguien te dice que jugar videojuegos mejora tus reflejos y concentración, seguro que no te importaría. ¡Seamos sinceros! La gente, que va loca por tener un cuerpo escultural, no hacen caso de las recomendaciones alimenticias que recomiendan por todos lados.

Pero, ¿y qué tal si dejamos de querer justificar el entretenimiento? los videojuegos son geniales. Y no cuentan con el apoyo y respeto de un sector importante de la población por culpa de estrategias estrechas de marketing que durante décadas han querido explotar sólo un pequeño nicho: el niño, el adolescente, el “college student”.

Videojuegos, vivir con ilusión

Videojuegos, vivir con ilusión

Que si, es verdad: era difícil atraer al público adulto con juegos ultra-gore de volver puré a demonios en Marte, pero al final no puedes limitar un medio artístico y de comunicación por su forma. El contenido crece, evoluciona, se diversifica.

Y por eso es que hoy en día quien no ha tocado los videojuegos se pierde de vivir experiencias que le dan 3 patadas a cualquiera de Netflix. Porque en un videojuego tú tomas las riendas y puedes vivir como el protagonista de series como Narcos, Juego de Tronos o hasta Orange is the New Black.

Hablo de ser un “gangster” rodeado de armas, drogas, asesinatos y mucho, mucho dinero, como en Grand Theft Auto. Hablo de mundos fantásticos con magia, crudeza y sexo, como en Dragon Age. Hablo de feminismo, duras historias de la vida cotidiana y sobrevivir a los monstruos de la ansiedad, como con Life is Strange.

Y es que si hacemos una lista, este artículo tendría que convertirse en una serie semanal sin fin. Los videojuegos hace rato que no son (únicamente) de demonios en Marte. Decir que “a mí no me gustan los videojuegos” es, sin ánimo peyorativo, una ignorancia. Una ignorancia que debería causarnos emoción a todos: porque significa que tienes mucho por experimentar.

Dos miedos principales: Son dos miedos los que alejan a los no jugadores de experimentar el grandioso mundo de los videojuegos.

“La tecnología tiene una curva de aprendizaje enorme”

El social:

Este es el más complicado, pero tú sabes cual es; te da vergüenza. Te sientes rar@. “No tengo la edad”, “que va, yo no soy de eso”, “no los entiendo”, y un largo etcétera. Pero la verdad es simple… te da miedo.

Los videojuegos tienen un enorme componente de performance. Y aunque algunas personas, como cantantes, deportistas, artistas o diseñadores están acostumbrados a exponerse, ganar y perder, la mayoría no. Tienes miedo porque es algo demasiado nuevo. Muy probablemente también te de miedo aprender un nuevo idioma. No es algo único de los videojuegos.

Pero si logras vencer tu miedo a lo nuevo, a equivocarte, a estar inmerso en un mundo completamente extraño y alienígena, puedes no solo encontrar una experiencia que te va a fascinar, si no que empiezas a modificar tu cerebro a hacerse más valiente. ¿No te da curiosidad? ¿No te anima? ¡Sí! Los videojuegos te ayudan a crecer como persona. Volviendo a la analogía con Juego de Tronos: ¿imaginas tener en tus manos la responsabilidad de decapitar a Ned Stark?

Y si en tu mente prevalece la idea de que eres un adulto hecho y derecho y que lo tuyo es el fútbol, las hipotecas y las noticias, pues estamos igual. Los “gamers” hemos crecido. Y no hemos abandonado los videojuegos. Yo tengo pareja, familia, vida social, un empleo, voy al gimnasio, tengo créditos, pago un alquiler, llevo un hogar, y juego videojuegos. ¡Sí! es posible. El estereotipo del desadaptado social nunca existió realmente. Fue una falacia. Una falacia tan grande como que aún no estés considerando probar los videojuegos.

Que, ¡ojo! como cualquier miedo y reto a superar, se trata de probar una y otra vez. Quizás de primeras no des con tu tipo de juego ideal. Pero eso no es razón para dejar de intentarlo. Créelo, la recompensa emocional de los videojuegos es tan enorme que merece la pena seguir intentando introducirlos a tu vida.

La tecnología tiene una curva de aprendizaje enorme

El miedo “técnico”:

Este es más sencillo, pero igual de importante. ¿A cuántas personas conoces que aún no saben usar Facebook o sacarle partido a su móvil de 800€? La tecnología tiene una curva de aprendizaje enorme. Es normal que te de miedo. Y es normal que digas que “esas cosas solo las entienden los jóvenes”. Pero, sinceramente, una app de móvil es mucho más compleja que un videojuego. Aquí lo que puede complicarse son los sistemas; las reglas que hacen al juego en sí mismo. Pero si alguna vez has entendido un nuevo juego de mesa o de cartas un viernes bebiendo con tus amigos, pues un videojuego lo coges igual de rápido. Y piensa en todo ese ejercicio neuronal que le estás dando a tu cerebro (si, hay que resaltar esto a pesar de lo establecido antes con respecto a que los videojuegos valen un mundo sin tener que tocar los beneficios de salud).

Videojuegos, vivir con ilusión

Videojuegos, vivir con ilusión

Otra cosa que podrías temer como barrera es el hardware, pero si ya tienes un móvil de 800€ para subir fotos a instagram, ¿cómo no va a merecer la pena gastar menos de la mitad por un aparato que sirve tanto para ver Netflix como para transportarte a mundos como los de sus series?

Finalmente, si he logrado despertar un poco tu curiosidad, lo que tienes que hacer ahora es pedir ayuda a un amigo. Cualquier “mundillo” puede ser intimidante, no solo el de los videojuegos. Seguro que entrar a un club de costura da igual de miedo. Pero si tienes alguien que te ayude a dar los primeros pasos y levantarte cuando caes, te será mucho más fácil.Un amigo puede recomendarte juegos que él/ella crea que te pueden gustar según tu personalidad. También puede acompañarte a la tienda, a hacer el setup de la consola e inclusive acompañarte en la infinidad de mundos que tienes por visitar.

“Si tienes alguien que te ayude a dar los primeros pasos y levantarte cuando caes, te será mucho más fácil”

En conclusión: el arte es poderoso. Porque es destilado puro de las emociones y las experiencias humanas. Los videojuegos mezclan visuales, música, narrativa, actuación e interacción. Este “néctar” de vida realmente te hace sentir que puedes con todo. La próxima vez que tu jefe te trate mal, te lo imaginas como un monstruo al que debes vencer, te sientes como un héroe, te llenas de energía. Y si pillas el gustillo a los videojuegos, verás como de repente eres como un niño otra vez. Esperando que llegue la Navidad o tu cumpleaños para comprarte ese nuevo título. Te compras una camiseta o alguna figurilla de un personaje que te llegó al alma mientras jugabas.

Empiezas a surfear en la enorme ola de vivir con ilusión. Todo gracias a los videojuegos.