¿Alguna vez has padecido un ataque de ansiedad, o de pánico?, tal vez ni siquiera los has identificado o a lo mejor los etiquetaste con otro nombre… pero de que son emociones fuertes que te dan y que sientes que casi mueres, es cierto. La mayoría de la población hombres, mujeres, jóvenes, adultos y ahora hasta los niños los han padecido y cada día va en aumento la cantidad de personas que lo experimentan.

Hay muchos factores que lo pueden desencadenar, desde memorias que tienes grabadas por malas experiencias en tu niñez y que no has trabajado, hasta el estrés que te causa el día a día y abarca muchísimas emociones que también a veces son difíciles de identificar.

Si ya llevas tiempo lidiando con este estilo de vida, porque así le llamo yo, “Un estilo de vida” que uno elige vivir – habrás notado que los síntomas son traicioneros, como lo es la mente, porque van y regresan, pero tu único objetivo es estar y sentirte bien, ¿De acuerdo? debes recordar que son solo segundos de llorar de desesperarse, de sentir la angustia en tu pecho, pero ¡estás bien!, y ver que todo es sanador, eso que sientes, lo que llevas luchando tantos años, al final se va a ir espaciando, has trabajado mucho por ello, has dejado parte de tu vida en lo que sientes, pero vas a salir como siempre bien librada de esta batallas, es normal el miedo, la inseguridad que sientes, el vacío y lo saturado al mismo tiempo que sientes tu mente, son sólo pensamientos y nada más, es cierto que pareciera que el síntoma es real, pero nada es real, tú lo haces tan real como quieres.

Borra las huellas que te atormentan”

Habrá veces en que te preguntes ¿Por qué me siento tan mal? ¿Hasta cuándo, hasta cuándo va a terminar esto? Una pregunta que tal vez solamente tú te puedes contestar, el camino ha sido largo, es cierto, pero también ha sido productivo, nada ha sido en balde, ¿recuerdas cuando no podías controlarlo? Cuando salías corriendo porque te daba pavor sentirte así, piensa cuanto has avanzado y superado momentos y que tal vez te sientas con esas mismas sensaciones, pero nunca más te descontrolarás, sientes la emoción en el pecho, es cierto, y tal vez creas que ya no puedes más, pero son sólo segundos, recuérdalo, nadie se ha muerto de angustia, ni de un ataque de pánico ni de ansiedad, son síntomas de que estás viva, de que afuera te están esperando muchísimas más experiencias, solamente tienes que abrirte a ellas.

Borrando huellas

Borrando huellas

No te aferres a lo quedó atrás y ya has superado, no se cae en el mismo pozo dos veces cuando ya estás afuera, saca la emoción, el sentimiento, deja que fluya, no analices, no pienses en que algo malo te sucederá, estás bien, solamente estás dejando salir todo lo que te estorba.

No dejes instalar ningún sentimiento o emoción que no quieras que te enferme”

Puede que traigas muchos recuerdos arrastrando, tal vez de chica te prohibían llorar, el consabido “cállate no llores, porque te va peor” era poner un alto a tus sentimientos, pero ahora ya no hay quien te impida llorar y desahogarte, ya no hay quien te diga que no llores, ahora tienes un mar de posibilidades de dejarte ir, de dejar salir todo eso que te atormenta, aunque no sepas qué es, y convéncete que en esos momentos es cuando más te estas fortaleciendo. Piensa que estás a un paso de salir de ese túnel en el que llevas muchísimo, pero que todo este tiempo ha sido de aprendizaje, ahora si estás aprendiendo a luchar a definir lo que sientes, lo que quieres, la tristeza tal vez te acompañe, pero no dejes instalar ningún sentimiento o emoción que no quieras que te enferme, tu cuerpo es sabio y tu mente tal vez se resista, pero quien manda eres tú.

Si desde chica has estado en un estado de emociones y desequilibrio, muy pequeña empezaste a vivir y a sufrir, ahora de grande tienes muchas posibilidades de ir eliminando cada emoción negativa, cada sensación que te molesta, todo lo que te perturba, lo que no has podido dejar a un lado, al final de cuentas lo lograrás. Tal vez antes te costaba trabajo pensar, analizar, aceptar, y analiza cómo ahora lo primero que haces es aceptar y eso te ayuda muchísimo.

Borrando huellas

Borrando huellas

Me contaba una amiga que su madre la ignoraba cuando se enojaba, le dejaba de hablar, y cuando ella se le acercaba su madre la rehuía, o simplemente la hacía a un lado, si pasaste por algo similar, ahora ya eres grande, tienes las posibilidades de ser tu quien la abrace, quien la mime y no repetir los mismos patrones de conducta de ella. Tal vez tu vida no ha sido fácil, pero lo que si es seguro es que ha sido mucho mejor que las de muchas gentes que están en este mundo y que no tienen nada, ni siquiera la leve esperanza de mejorar porque no se han atrevido a analizarse y a cambiar para no sufrir, y si estás leyendo estas líneas es porque ya has emprendido un camino de sanación en forma valiente.

Desde mi punto de vista, las personas que son demasiado conscientes desde la infancia son las que han sido más susceptibles a pasar por estas situaciones, por ejemplo: si tu desde niña siempre fuiste muy consciente de todo lo que te rodeaba, siempre tuviste mayor consciencia que tus hermanas o hermanos, creo que es ahí donde uno empieza a no saber cómo lidiar con el sufrimiento, porque no se tiene una orientación que nos ayude a elegir hacia dónde ir.

“Si estás leyendo estas líneas es porque ya has emprendido un camino de sanación en forma valiente”

Haz un recuento de tu vida minuciosamente y verás que han sido más las oportunidades que has tenido, han sido más los momentos de dicha y felicidad, seguro que has hecho grandes cosas, y si no, tienes la oportunidad de dejarlas atrás sólo como un mal recuerdo, puedes llenar tu vida de cosas hermosas, ¡tienes todo para hacerlo! Y un día no muy lejano te levantarás y estarás experimentando el milagro de sentir que has vuelto a nacer, sin miedos, sin angustias, sin ansiedades, te sentirás fortalecida, llena de vida, sin enfermedades, sin síntomas de dolor, tu cuerpo se regenera sin que te des cuenta. Este es el milagro de estar vivo, así que esto es lo que eres, te has construido con la ventaja de que ¡Te puedes volver a construir las veces que quieras!

Entonces… por qué no construir cosas bellas, positivas, sanas, has hecho un buen trabajo, ¡no lo dudes! Ámate, practica lo que lees, recuerda que estás aquí en este mundo para ayudar a los demás a transitar por él y tú puedes también hacerlo fácil para ti, borra las huellas que te atormentan y da paso a lo mejor que ya está aquí tocando tu puerta, solamente necesitas abrirle sin preguntar quién es o qué quiere.

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