No hay una sola persona que no haya sentido miedo. Incluso las más intrépidas, las que están llenas de coraje, las más valientes y heroicas también han sentido miedo y temores, nadie escapa a esa emoción a veces tan aterradora.

 

El miedo no te pide permiso para entrar en tu vida, incluso hay personas que demuestran una osadía extrema y en situaciones totalmente inofensivas sienten temor, y es por lo común que siempre que no estamos en nuestro ámbito de dominio y nos enfrentamos a otro, la inseguridad nos hace sentir temor o ansiedad,

 

El miedo al igual que otras emociones como la ira, el apego o los celos, es una emoción que tiene sus raíces bien cimentadas y a veces son difíciles de erradicar, pero al mismo tiempo es un código para la supervivencia, y se convierte en un valioso colaborador, que si sabemos controlarlo lo podemos manejar como nuestro mejor aliado en vez de nuestro peor enemigo,

 

Cuando el ser humano percibe un peligro latente reacciona con angustia y miedo y en forma automática pone en marcha sus mecanismos de defensa ya sea que ataquemos o huyamos, y las raíces a las que me refiero se deben a que desde pequeños e incluso hasta en el vientre materno empezamos a sentir miedo.

 

Hay que tomar mucha consciencia de los miedos y temores que se instalan en nuestra vida. Existen miedos que nos imaginamos y que muchas veces son los que afectan nuestra vida, porque interpretamos lo que no es y la mente funciona de tal manera que a veces es peor este miedo imaginario que el de la amenaza real.

 

Puedes convertir tu miedo en un aliado, que te viene a auxiliar, porque la vida sin miedo estaría en constantes riesgos y peligros desde la infancia, sin miedo y sin reacciones de angustia ya habrías puesto en peligro tu salud, tu cuerpo o incluso tu vida.

 

Un punto muy importante es saber controlar la imaginación porque cuando se distorsiona de forma incontrolada provoca una angustia, que puede dar paso al pánico o terror sin ningún fundamento y que es difícil de controlar, una persona con miedos imaginarios puede anticipar calamidades que tal vez nunca acontezcan.

La inseguridad es una parte importante del miedo, y a la vez se convierte en la cortina que da paso a muchas emociones negativas, que van desde leves temores hasta miedos que se convierten en trastornos de pánico, esta emoción tiene muchos caras, a veces se disfraza como ansiedad, hipocondría, fobias, obsesiones, desprecio hacia los demás o hacia uno mismo, etc. Y además lo más difícil es cuando se instala “El miedo al miedo y el miedo al miedo del miedo”. (y no es un trabalenguas).

 

Pero aquí viene la buena noticia, muchos de los temores y miedos son conductas aprendidas y así mismo las podemos des-aprender y eliminar y en tal caso aprender a vivir con esa emoción sin que nos condicione tanto, podemos superarlos, confrontarlos y sobre todo no fortalecerlos con actitudes no adecuadas como es sentirse con una baja auto-estima o sentir culpa.

 

Cuando un temor se puede confrontar, atravesar se hace, pero hay veces no está en nuestra capacidad hacerlo y puede ser que si lo intentamos nos estresemos psíquicamente y el miedo se puede intensificar, en estos casos se debe actuar y proceder aún con temores, aprender a racionalizarlos y convivir con ellos sin que nos obsesionen comprendiendo que el ser humano no está libre de estos sentimientos.

 

Se debe tener la visión clara, responsabilizarse de nuestras acciones, analizar y confrontar nuestros conflictos internos, dosificar la dosis de neurosis que traemos genéticamente, revisar nuestras carencias emocionales y lo más importante tener un auto-conocimiento para que esos miedos y ansiedades vayan cediendo o desvaneciéndose pues muchas veces son signos de inmadurez emocional y falta de seguridad en nosotros mismos.

 

Tomar una actitud correcta ante un temor asumiéndolo sin complejos, sin culpas, nos ayudará a tener a la mano un antídoto contra el miedo, saber que podemos tener muchos miedos de los que tal vez no somos ni conscientes porque no vemos la necesidad de confrontarlos. Por ejemplo si tienes miedo al fuego ¿Dónde está el problema? Pero si quien le tiene miedo al fuego es un bombero se verá obligado a superar ese miedo o a cambiar de profesión ¿cierto?

 

Si pudiéramos sujetar el lado negativo de nuestra imaginación, si pudiéramos esperar lo que ocurre sin estar siempre imaginando lo peor, muchos miedos se desvanecerían. Debemos aprender a controlar y re-orientar la imaginación hacia actividades creativas y no ponerla al servicio de suposiciones que nos alteran y limitan, porque una imaginación descontrolada atrae otras emociones negativas.

 

Qué puedes hacer ante el temor:

 

  • Enfrentar un temor y superarlo o atravesarlo. Haz siempre todo lo posible!

 

  • Si no te es posible enfrentarlo y atravesarlo, aprende a convivir con él, sin que por ello se resiente tu auto-estima.

 

  • Evita la auto-compasión, el auto-recriminarte, o los sentimientos de culpa por sentir temores, pues hasta los espíritus más fuertes lo sienten.

 

  • Aprende a hacer las cosas por encima del miedo y el temor.

 

 

Si frenamos el pensamiento, muchos miedos se desvanecerán, el entendimiento correcto, el dominio de la mente y la práctica de la meditación son fuentes sanadoras que te ayudarán a emerger cada vez más y más.

 

Un antiquo adagio dice: “Unas veces sin miedo, otras con ligero temor y otras con miedo… sí, pero sigamos avanzando en el aprendizaje de la senda de la vida”.

 

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