Solamente con escuchar la palabra obsesión da una sensación de miedo, ¿no es cierto? Miedo porque quizá se piense que estamos trasladando nuestros temores a un paso más allá de la mente en la cual tal vez dejemos de tener el dominio sobre nuestros pensamientos.

Pero creo que todos en cierta forma somos obsesivos, puede ser en la forma en que hacemos las cosas, con el orden, en los estudios, en fin es algo que nos puede definir hasta en nuestra forma de ser.

Si tenemos una obsesión “sana”por así decirlo, nos va a permitir ser ordenados,  hacer y terminar las cosas que empezamos, llevar un orden en nuestras vidas y dejar de lado los malos hábitos como son el dejarlo “todo para mañana”.

Pero cuando esa idea de orden se sale de control es cuando debemos de tener cuidado, los pensamientos obsesivos se convierten en una carga muy difícil de llevar, y empieza cuando se quiere tener el control de todo y y se rebasan los límites de lo  normal, y ¿qué es normal? Que NO nos agobien nuestros pensamientos.

Porque un pensamiento agobiante puede llegar a limitar nuestras acciones, y al rato y sin pensarlo la mente se llena de pensamientos tóxicos.

Un pensamiento sano es reflexionar sobre las preocupaciones diarias, intentando encontrar soluciones a nuestros problemas, así llegamos a ver diferentes opciones para descubrir nuevos puntos de vista que nos ayudan a manejar de una forma más sana lo que sucede a nuestro alrededor.

Pensamientos Obsesivos

Pensamientos Obsesivos

Aún cuando no todo salga como quisiéramos, es natural que nuestros pensamientos muchas veces se empiecen a salir de control esperando o augurando cosas catastróficas, pero es justo en ese momento que debemos de hacer un análisis para saber cuando detener ese carro sin control y no dejar que se enturbie nuestro juicio.

Algunos pasos para dejar de lado los pensamientos obsesivos

1.-Acepta el pensamiento en vez de intentar suprimirlo de tu cabeza

Cada vez que que tengas un pensamiento recurrente, acéptalo en vez de que lo evites, así le restas fuerza y notarás que poco a poco son menos frecuentes. Es más imagínalos como si fueran burbujas que van desapareciendo, así no te les permitirás quedarse más tiempo del necesario.

 

2.- Cuando te des cuenta que tienes un pensamiento obsesivo, engaña a tu mente y piensa para ti, “te dejo para después”  de esa forma será menos intenso, o lo que es lo mismo no te enganches pensando lo mismo una y otra vez. Haz otra cosa, lo que sea y verás que traes nuevos pensamientos.

 

3.- Pon límites a tus obsesiones y no dejes que te controlen, en vez de eso, apodérate de ellas. Hay varias técnicas que puedes practicar; por ejemplo puedes ponerte una liga en la mano izquierda y cada vez que te pilles que estás pensando lo mismo puedes tomar la liga y dejar que pegue en tu mano, de tí depende la intensidad conque lo hagas, claro está que siempre SIN hacerte daño.

«Pero creo que todos en cierta forma somos obsesivos, puede ser en la forma en que hacemos las cosas, con el orden, en los estudios, en fin es algo que nos puede definir hasta en nuestra forma de ser.»

 

En fin lo más importante de todo es que recuerdes que tú eres el dueño de tu mente, siempre lo he dicho en mis artículos, solamente tú eres quien da y quita el poder, entonces ¿por qué no aprovechar esa sabiduría interna de controlar cuerpo, mente y espíritu?

 

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