No importa la edad siempre se puede cambiar, los pensamientos, las ideas aún cuando éstas se encuentren arraigadas, ¿cuál es el secreto? … ¡NADA ESTÁ FUERA DE NUESTRO ALCANCE!

El cambiar no es sencillo, bien lo sabemos, pero cuando algo nos urge a dejar de hacer y pensar lo mismo, es esa vocecilla interior que se llama conciencia, todos los seres humanos seguimos en crecimiento continuo solamente que no nos damos cuenta y damos por hecho de que como ya crecimos, así nos formamos y ya no podemos cambiar.

Tal vez habrá muchas personas que digan “Es demasiado tarde para mí”, o “Ya para qué cambio, siempre he sido así”, pero sería bueno preguntarse mejor “¿Soy feliz? o ¿me siento libre?

Siempre se puede volver a comenzar, el enfrentarse a uno mismo no es nada sencillo, es más, causa miedo y temor, alguna vez escuché a una conocida decir que no quería conocerse más interiormente porque no quería abrir la “Caja de Pandora”, me causó cierta impresión, porque efectivamente adentrarse dentro de uno y enfocarse en conocer sus debilidades y defectos seguramente causará ansiedad, que se irá acentuando en la medida en que uno no se cree capaz de que puede cambiar.

Llegar al final del arcoíris donde se encuentra el cofre del tesoro

Siempre Podemos Cambiar

Estoy segura que cuando analizamos nuestro interior, pocas veces le damos importancia también a nuestras fortalezas y oportunidades que tenemos ante la vida. Normalmente la gente se enfoca en destacar su lado negativo, y pudiera ser sano si en ese momento construyera algunas estrategias para tratar de cambiar.

El escudarse en “no puedo cambiar” es la forma más sencilla de esconder lo que al final de cuentas hace infeliz a las personas. Recientemente platicaba con un ser muy querido que me decía que “a estas alturas (una persona mayor) no voy a cambiar” y cuando le pregunté bueno está bien, pero, ¿eres feliz? me dijo que sí, entonces le volví a preguntar ¿albergas sentimientos de odio dentro de ti hacia alguna persona? Y para mi sorpresa me contestó afirmativamente, le increpé entonces, ¿cómo puedes ser feliz? Solamente me contestó que así era ella y que no pensaba cambiar.

Me dio tristeza porque cuando se vive con tantas contradicciones, se está dejando escapar de las manos la felicidad, y ella es una persona tan bella en muchas otras cosas que a mi parecer al no intentar un cambio, está desperdiciando la oportunidad de darle a su alma y espíritu armonía y paz interior.

Hay un autor que dice que en vez de romper el hueso de nuestra necedad, podemos alimentar la médula ósea de aquellos sentimientos a los que no les hemos prestado atención. En lugar de romper el hueso del miedo, podemos enjuagar la sangre de nuestra inseguridad. En lugar de contar las cicatrices que nos ha dejado cada herida del mundo, podemos encontrar y volver a besar todos los sitios de nuestra alma en los que aprisionamos a la confianza.

“Tal vez habrá muchas personas que digan “es demasiado tarde para mí” “

Efectivamente, cada quien tiene su propia personalidad, sus ideas propias, sus tan arraigados conceptos de la vida, pero cuando esto se convierte en un obstáculo para ser feliz, entonces es imperante un cambio de pensamientos que por ende te llevarán a mejorar su vida y atenuar un poco o un mucho la necedad y la desconfianza, características de cada quien.

Cambiar como dice por ahí un slogan “sí se puede”, y no solamente es cuestión de actitud, es empezar a navegar en un profundo conocimiento de uno mismo, es abrir esa caja de pandora sin miedo, es saber que venimos a este mundo en búsqueda de ser mejores, de dejar a un lado nuestros defectos psicológicos como dirían los agnósticos, es como llegar al final del arcoíris donde se encuentra el Cofre del Tesoro.

Y cuando se ha logrado recorrer el camino del conocimiento, entonces y sólo entonces se puede pensar en que el cambio ha valido la pena y que podemos envolver a los demás con lo mismo que deseamos para nosotros.

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