Liliana del Rosso

¿Qué hay mejor que la suerte?

El anciano encontró la llave en el bolsillo interior de su sobretodo, donde debía estar su pañuelo. Metió la mano derecha dentro del abrigo en busca de la útil prenda. Extrañado ante la ausencia, frunció el entrecejo y sacó la mano con cierta celeridad. Rebuscó en los dos laterales. Su incomodidad crecía, no encontraba nada.... Seguir Leyendo...