Milly Milly, cuántas veces te nombro, casi tanto como a mis queridos ausentes.
Es que fuiste parte de la familia, la parte incapáz de esbozar enojo, rencor, venganza.
Antes que fueras uno más de la familia, teníamos a otro integrante más, Nico.
A él lo quisimos mucho, y lloramos su partida , pero con vos fue algo especial
Tal vez, ese “especial”se debía a tu costumbre de mover como bailarina tu cuerpo al llegar alguien a casa, movimiento automático debido a tu raza : cocker,  siempre adolescente, pícara, alegre, y hambrienta.
Cada vez que me llevo un pedazo de pan a mi boca, evocó los momentos en que desaparecían de la mesa los pancitos, porciones de pizza, pero lo que no desaparecía es tu inocencia, tu calidez.
Muchas veces te encontraba “in fraganti” con tu botín en tu cucha, más la mayoría de las veces, la desaparición se entendía responsabilidad tuya, puesto que el” botín” se había esfumado.
Te dimos amor, albergue, también retos cuando era necesario.

Vos nos diste todo lo que un ser especial podía dar .
Ahora, cada vez que abro la puerta, creo ver tu cuerpito agitándose en forma de saludo, es simple, se te extraña, y mucho Milly.

Milly…..cocker, 12 años de compañía….los que aman a los animales entenderán el cariño hacia ellos.
No me quedó nada de ti,  sólo las fotos y tus recuerdos, la casa está como vacía, ya nadie nos viene a recibir al regresar al hogar, todavía al caer un pedacito de pan, te presiento correr hacia nosotros, pero sólo es esa sensación, sólo eso.

 

 

 

 

 

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