No dejes de sonreír, nunca
aún a pesar de los vendavales
de los crudos inviernos
de tantos males.

No dejes de sonreír, nunca
abraza y tiende tu mano
deja que el sol ilumine tu mirada
no te alejes de la luz de la esperanza.

No dejes de sonreír , nunca
que Dios guía tus caminos y proteje tus veladas
el cielo se puebla de sonrisas
la tierra se deshace en lágrimas.

No dejes de sonreír , nunca
que la tristeza destruye el alma.

Sigue leyendo a Claudia Nemirovsky