Un día mis pasos

caminaran hacia el abismo

como cualquier hoja caída del árbol de la vida;

entonces

seré polvo entre la nada

y nada indisoluble mezclada irreverente entre  polvo.

 

Ese día mis pasos

llevaran el peso de mi alma

Desintegrada por el viento como ave marchita en vuelo;

mi sangre

habrá desaparecido desnuda

perdida entre la bazofia de un cuerpo inerte abandonado por siempre.

 

Para ese tiempo

las flores habrán vestido

mejores sus galas para acompañarme en un camino sin término;

allí estará

esperándome sin serenatas

los restos de los muertos disueltos amorfos en la nada.

 

Todo quedará

el cielo con su luna y las estrellas

el mar cantando en las noches sus plegarias entre olas;

el sol radiante

iluminando verdes las praderas

y entre un promontorio vacío mi nombre por siempre entre bruma.

 

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