¿Sabían que antes de que el mundo fuera liderado por Bill Gates, Mark Zuckerberg, etc., todo el poder se concentraba en las manos de un apellido muy poderoso?

Si, los Rockefeller, una familia extremadamente adinerada, que alcanzó su renombre a través de John D. Rockefeller, un hijo de alemanes con habilidades para el negocio, que creó de la nada un imperio de 600 mil millones de dólares, controlando el monopolio de refinerías más grande de la historia, convirtiéndose en el hombre más acaudalado del mundo para finales del siglo XIX.

Cuando su único hijo, John D. Rockefeller Jr., tomó las riendas del negocio familiar, trabajó mucho por mejorar la imagen del nombre Rockefeller, que había sido asociado con sobornos políticos y corrupción; por lo que cambió de dirección, dedicándose a la filantropía y bienes raíces, realizando una contribución a la ciudad de New York que sigue en vigencia hasta el día de hoy: el Rockefeller Center, complejo comercial e hito histórico nacional.

Los Rockefeller

Los Rockefeller

Rockefeller Jr., a diferencia de su padre, tuvo 6 hijos, todos involucrados, sobre todo, en la filantropía como su padre. Dos de ellos destacaron más que los otros: Nelson Rockefeller que incursionó en la política e inclusive fue vicepresidente de los Estados Unidos en el gobierno de Gerald Ford; y, David Rockefeller, el último de la dinastía, que falleció a principios de este año con 102 años de edad, reconocido, entre otras cosas, por la donación de una de las residencias familiares para la construcción del Museo de Arte Moderno de Nueva York, mejor conocido como MOMA.

 

 

Es por eso que, con solo mencionar el famoso apellido, se nos viene a la mente New York, y todas las edificaciones que está familia ha construido y hoy en día forman parte del paisaje urbano de la ciudad.

 

Hoy en día, aunque la dinastía ya no posee el mismo poder financiero de antes y ha pasado de ser la familia más adinerada del mundo a constar entre las 25 más acaudaladas de los Estados Unidos, aún posee una fortuna de 4 mil millones de dólares, manejados desde su oficina en el pent-house del Rockefeller Center.

Pero, más allá del dinero, el legado más grande del nombre Rockefeller ha sido su contribución a la política y economía de los Estados Unidos que sin duda alguna, persiste hasta el día de hoy.

 

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