Barack Obama pasará a la historia por ser uno de los presidentes más populares, carismáticos y queridos del mundo. Su buena sintonía con los jóvenes y los mayores, su simpatía, su cordialidad, su carisma para arrastrar a masas, su don de gentes, son solo algunas de las cualidades que la gente destaca de él.

Pero como todos, Obama es humano y al fin y al cabo también tiene cosas que le molestan y no le gusta que le hagan, como, por ejemplo, los selfies. El expresidente no soporta que la gente se le acerque y se quiera hacer un selfie con él, muy a su pesar, es una petición que debe escuchar cientos de veces a diario, pero es que la gente no lo olvida.

El presidente asistió a una reunión de líderes en Chicago para dar un discurso, pero lo primero que advirtió al llegar fue: nada de selfies, dejando claro su animadversión por ellos.

“Puede parecer trivial pero no lo es”, afirmó. “Digo esto porque una de las cosas raras que descubrí al ser presidente es que la gente ya no me miraba a los ojos ni me estrechaba la mano”.

El pasado mes de mayo, Obama confesó durante una entrevista que se sentía “cautivo” de los selfies cuando, tras abandonar la presidencia, sus seguidores se le seguían acercando “cada dos pasos” para hacerse fotos.

A pesar de que no le gustan, durante sus 8 años de mandato, el presidente se hizo selfies en varias ocasiones y con otros líderes, y es que a veces toca seguir el protocolo, aunque no queramos.

Una de las ocasiones más comentadas fue durante el funeral de Nelson Mandela, cuando Obama fue pillado tomándose selfies con David Cameron, exprimer ministro británico y la primera ministra danesa Hellen Thorning-Schmidt

El actual presidente Donald Trump parece que no es tan popular como su predecesor ni tiene el mismo carisma que Obama, pues no hay mucha información al respecto de que le pidan tomarse selfies cada vez que sale de la Casa Blanca.

Sigue leyendo a Emilia López