Hace 10 años, que un afroamericano presidiera el gobierno más poderoso del mundo parecía una idea muy lejana. Hoy, ha pasado un mes desde que Barack Obama se despidió de la Casa Blanca terminando su mandato de 8 años como presidente de los Estados Unidos.

Obama, la historia del hombre que cambió la política de los EEUU

Obama, la historia del hombre que cambió la política de los EEUU

¿Cuándo empezó la historia del hombre que marcó un hito en la historia política estadounidense?

Tal vez fue hace 13 años, cuando en la Convención Demócrata de 2004 pronunció el discurso principal y en solo 18 minutos convenció a muchos de que él tenía el potencial necesario para nominarse a la presidencia. Quizás fue más atrás en su historia cuando en 1989 salió por primera vez con Michelle Robinson, la mujer con la que no solo compartiría su vida, sino también sus ideales y convicción por el servicio público. A lo mejor, su camino a la presidencia estuvo marcado desde el instante en que nació, hijo de una mujer blanca de Kansas y un inmigrante kenyano lo que desde muy pequeño le hizo sentir las taras del racismo y la desigualdad, por no ser considerado ni blanco ni negro.

La vida de Barack Obama sin duda alguna es una historia interesante y conmovedora. Una biografía que demuestra los cimientos de su personalidad, sus ideales y su capacidad de liderar.

Su padre se mudó de Kenya a Hawái para estudiar, porque quería crear mejores oportunidades de vida para él y su familia. Allí, en la universidad, fue donde se enamoró de su madre, una estudiante estadounidense, con quien se casó a pesar de las reservas de sus familias por el casamiento interracial.  Del matrimonio nació “Barry” como le decían de cariño, hijo único de la pareja.

Cuando a los dos años su padre lo abandonó, su madre, su padrastro y él se mudaron a Indonesia en donde Obama pasó los primeros años de su infancia en un ambiente de pobreza e inestabilidad política. Por su seguridad, su madre lo envió de regreso a vivir con sus abuelos, separándole de su media hermana, aspecto que le hizo crecer solitario, en un ambiente en el que casi siempre se encontraba como el único afroamericano. Su combinación racial hacía que no se sintiera identificado en ningún lado, y su necesidad de encajar lo llevó a imitar conductas que incluso concluyeron con la prueba de drogas. Su futuro no parecía muy brillante.  No fue hasta la universidad, en la que se involucró con grupos de afroamericanos por la lucha de derechos civiles, que Obama dejó de lado su identidad confusa y reconociendo su raza, su descendencia y su nombre real: Barack Obama.

Durante su carrera de abogacía en la Universidad de Harvard, le ofrecieron una pasantía en uno de los mejores bufetes de los Estados Unidos, en la cual no sólo descubrió su interés por la política, sino que también conoció al amor de su vida, Michelle. La presencia de una mujer con la que compartía la vocación por el servicio público, marcó de gran manera las decisiones que tomó de ahí en adelante para alcanzar sus metas políticas.

Su primer cargo público lo ganó como Senador de Illinois, desde donde ascendió al senado de los Estados Unidos convirtiéndose en el quinto legislador afroamericano de la historia estadounidense. Desde ahí, y gracias a su carisma y sus habilidades de oratoria, muchos depositaron su fe en él para devolver la Casa Blanca al partido demócrata, contraponiéndolo a la altamente reconocida Hillary Clinton.

Obama

Obama

Cuando venció a la ex primera dama en las primarias, los Estados Unidos y el mundo enfocaron la mirada en él. ¿Cómo había logrado un hombre negro con nombre extraño y sin experiencia en la política estadounidense convertirse en candidato para la presidencia del país más poderoso del mundo? La respuesta posiblemente parecía un misterio aun cuando el 20 de enero de 2009 se convirtió en el primer presidente afroamericano de los Estados Unidos, pero al final de su mandato, la respuesta era clara. Barack Obama ganó la presidencia no porque fuera negro, sino porque fue una cara nueva capaz de simpatizar con la diversidad de su país.

El camino de Barack Obama a la presidencia pareció acelerado y fortuito para muchos, pero en realidad, lo que llevó al hawaiano de nombre extraño a la Casa Blanca, fue su largo proceso de desarrollo y crecimiento personal que transformó a un chico confundido y poco dedicado, en un político respetado y admirado. Como dijo la mismísima Michelle Obama: “El verdadero liderazgo se ve en los actos más sencillos, en los lugares más inesperados y en las personas menos esperadas”.

 

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