Esto no es un artículo de ciencia-ficción. Es pura y dura realidad. ¿Podría jugar el Barça el próximo año en la Liga 1,2,3 o aún en categorías inferiores? Mi respuesta es sí. Están dadas como nunca antes todas las condiciones políticas, sociales y deportivas para que así pueda ocurrir. Veamos cómo y por qué.

A pesar de la actual grave crisis política por la pretendida desconexión ilegal de España, nadie concibe en Cataluña, ni desde dentro ni desde fuera del Barça, que el millor equip del món abandone la Primera División del fútbol español. Son demasiados los intereses en juego, arguyen. Sería inconcebible que desaparezcan los clásicos del Real Madrid-Barça.

Sí, bueno, claro, cierto. Pero del otro lado oiríamos que, por fin, La Liga va a dejar de ser un asunto de dos y se convertiría en un campeonato mucho más interesante y competitivo con más actores en juego: Atlético de Madrid, Valencia, Sevilla, Athletic de Bilbao, Real Sociedad y algún que otro equipo sorpresa disputándole el trono al Real Madrid.  Y ¿quién sabe? A lo mejor se invita a algún club de otro país (¿el Celtic de Glasgow, por ejemplo?) para sustituir al Barça y hacer aún más internacional La Liga.

Si, ya sé, un equipo de la independentista Escocia tampoco. Vale. ¿No ha empezado el Tour de Francia o La Vuelta fuera de sus fronteras? Bueno, La Liga también puede empezar, no sé, ¿en Portugal? ¿En Israel? En… ¿donde sea? Hasta se podría invitar a residir en España a un equipo estadounidense, chino o coreano (en Toledo ya hay uno surcoreano entrenándose con sus categorías inferiores) con lo cual la audiencia mundial de La Liga aumentaría en cientos de millones de espectadores. ¿Se imaginan reinventada la U.D. Salamanca, por ejemplo, como el All American Stars jugando en nuestra Liga con aspiraciones de llegar a la Champions? ¿No se reinventan cosas cada día? ¡Que se reinvente la LFP!

Volvamos al principio. El propio –acojonado y acorralado por los acontecimientos- presidente del Barça, Josep María Bartomeu, ha descartado que el equipo no juegue en España. Después de alimentar las tesis independentistas, ahora recula pidiendo “diálogo, respeto y negociación”, abriendo el paraguas ante la tormenta que se le avecina. El presidente de la Liga de Fútbol Profesional, Javier Tebas, ha advertido repetidamente que en una hipotética Cataluña independiente, el Barça no tendría cabida en La Liga.

Pero no hace falta siquiera tensar la situación. Se puede negociar o se puede aplicar el reglamento. Negociar es: sí, Bartomeu, puede jugar el Barça en España, pero empezando en la Segunda B.  No, no quiero. Vale, pues. ¿En la Liga 1,2,3? No, ¡tampoco! Entonces apliquemos el reglamento a rajatabla. ¿Cómo es eso? Ahí vamos.

Hasta aquí una Cataluña independiente. Ahora la realidad del día a día.

Ni al Omnium Cultural, ni a la CUP, ni a la Asamblea Nacional Catalana les interesa el fútbol, que es cosa de capitalistas opresores, sino el follón irracional y la tensión permanente, la misma que protagonizaron unos chicos rubios hace 70 años rompiendo cristales de noche iluminados con antorchas…

Ya vimos lo ocurrido en el partido del Barça ante un inocente y simpático  equipo como Las Palmas. Se jugó a puerta cerrada por razones de seguridad. El Barça quería suspenderlo y se arriesgó a perder seis puntos: tres por partido perdido y otros tres por sanción. Eso, repito, con un equipo “inofensivo” desde el punto de vista político.  Si ha sido así con Las Palmas, ¿qué ocurrirá cuando el Camp Nou lo visiten el Real Madrid, el Atlético, El Getafe, el Sevilla, el Betis haciendo alarde de españolismo…? ¿Qué harán los mossos cuando los abertzales catalanes invadan el campo ante semejante provocación? ¿Mirar para otro lado o dar caña? ¿Se maginan a los mossos dando porrazos a diestro y siniestro a los independentistas para restablecer el orden? ¿Les llamarán fascistas, traidores, terroristas o fuerzas de ocupación? Desconozco qué harán los mossos. Lo que sí sé es lo que hará el árbitro: suspender el partido. Y el Comité de Competición sancionar al Barça con seis puntos. Vayan sumando. Partido tras partido, follón tras follón, los puntos se van de seis en seis.  ¿Con qué ánimo irán los jugadores del Barça a disputar esos partidos en los estadios de los equipos mencionados? ¿Se imaginan el recibimiento y la presión? ¿Qué jugador puede rendir a tope en esas circunstancias? Sigan sumando; en este caso, restando puntos. El Barça pierde todos esos partidos y se aboca a los puestos de descenso.

“Están dadas como nunca antes todas las condiciones políticas, sociales y deportivas para que así pueda ocurrir.”

Pero ¡qué exagerado eres Enrique Merino! ¡Ops! Se me olvidaba. No he hablado de Mariano Rajoy, que es madridista a muerte, intolerante, intransigente, alérgico al diálogo y no entiende ni el catalán ni a los catalanes. Puesss lo tiene fácil. La víspera de cada partido en el Nou Camp, ¡oh casualidad!, la Fiscalía pide llevar a juicio –y a la cárcel- a un diputado díscolo de la CUP. Ya la tenemos liada. Lean más arriba: partido suspendido por invasión de campo o a puerta cerrada, sanciones deportivas, manifestaciones, etc, etc. Seis más seis puntos, etc, etc.

¿Y qué pasa por la cabeza de los jugadores del Barça? ¿Desánimo, hartazgo, depresión deportiva y emocional? Se reúnen, habla el vestuario entre susurros y deciden: nos compensa jugar a medio gas, perder y bajar a Segunda. Es la mejor forma de rescindir nuestros contratos a: porque los firmamos con la condición de jugar siempre en Primera, b: el Barça en Segunda no nos puede pagar los sueldos. Pues nos vamos del que otrora fuera mes que un club.  ¡Wow! Leo Messi jugando en el Athletic de Bilbao, Sergi Busquets, Jordi Alba y Paco Alcácer en el Valencia y Ter Stegen en el Real Madrid… ¡Pedazo de Liga!

¡Adeu Barça!

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