@erikadelsol

 

Vivimos tiempos de cambio, en política, la forma de comer, de relacionarnos, de amar, los cambios vienen a borbotones, todo el tiempo, son una constante en nuestra vida y aun así nos encontramos todos los días con gente que se opone a ellos, que no tiene la capacidad de adaptarse, que vive en una lealtad confundida, no a sus ideales si no a personas, corporaciones. Pero ¿qué es adaptarse? En sociología, es la capacidad de ajustarse a un nuevo medio, nueva situación o simplemente a un cambio de dirección; si llevamos esto al día, día, nos encontramos con una cualidad necesaria para sobrevivir. Claro que, al adaptarte a un cambio, el que sea, tienes que ceder y mucha gente tiene mal el concepto de ceder, porque piensa que ceder es perder y, no, ceder es entender que, si no fluyo, no avanzo.

 

Estoy convencida que la nueva y verdadera inteligencia es la capacidad de adaptación en este nuevo modelo social, además, tiene que ser una adaptación rápida, que te de un entorno social estable, hacer moldeables nuestros patrones de comportamiento, nuestro juicio, es crucial para actuar en un mundo con nuevas estructuras de familia, religión, gobierno, clima, moda, alimentación, comunicación, etc.

Hablo de la adaptación porque hay que trabajar en ella, hay que convertirnos en seres adaptables, hay que entender que la contradicción a ser un humano adaptable es ser un humano que sufre, porque ya no hay quien detenga el cambio, es una constante y desgraciadamente vienen más y más agresivos, no se trata de juzgar se trata de adaptarnos y con ello fluir, la oposición lleva al conflicto y la adaptación a la armonía, entonces ¿qué queremos? Mamas juzgando a las nuevas familias y dividiendo a los niños en las aulas o mamás dando herramientas a sus hijos para que erradiquen el juicio y se adapten a las nuevas formas de familia. Es increíble lo mucho que hay que cambiar, es un compromiso imperante y lleno de retos, simplemente en el trabajo, debemos adaptarnos a las nuevas líneas de emprendedores, donde todos queremos crecer, crear, edificar, y tenemos visiones diferentes pero compatibles.

 

Debemos de volver a los principios básicos, a no separar a los niños por religión, debemos dejarlos convivir con gente diferente, ahí está la verdadera riqueza de la infancia, en la diversidad, en conocer las diferencias, tolerarlas, admirarlas, vivirlas y no seccionarlos por pensamiento, sexo o ideología religiosa, es un daño terrible lo que se hace con los niños al dividirlos, volvamos a las escuelas laicas, mixtas, diversas, abracemos con alegría a quien ama, mientras ame ¿qué más nos da a quien ame?, abracemos a quien comparte valores y principios sin importarnos a que equipo le va, a que Dios le reza, su inclinación sexual, su amor desmedido por los animales, sus gustos exóticos, lo que come, su autismo, su inclinación política, mientras los valores sean hacer un mundo mejor, lleno de oportunidades, de diferencias, seguro y con oportunidades para todos estamos del otro lado, aprendamos a adaptarnos porque esa es la nueva tendencia y la verdadera inteligencia: la adaptabilidad, cambio de paradigmas, reprogramación de ideas, aceptación sin juicio, y rescate de los valores.

 

Y tú, ¿qué esperas? ¡ADÁPTATE!