De regalo de Navidad, el Senado de la República aprobó la Ley de Seguridad Interior, con 71 votos a favor, 34 en contra y 3 abstenciones, pero ¿qué es la Ley de Seguridad Interior? Es un conjunto de normas que definen la actuación de las fuerzas armadas en tareas de seguridad pública en México y estipula en qué situaciones los militares pueden intervenir. A groso modo propone regularizar la presencia de los militares y la fuerza armada en las calles. 

La Polémica Ley De Seguridad Interior

La Polémica Ley De Seguridad Interior

Lo más increíble de esta Ley es que deja al descubierto que: i) nuestra constitución no contempla en ninguno de sus articulados una definición real de seguridad interior; ii) quien debe perseguir los delitos en una democracia constitucional, léase México, es la Policía y los Ministerios públicos, y iii) que según la Constitución, es obligación de la seguridad pública la prevención, investigación, persecución y sanción de los delitos; por lo cual nos queda claro que estamos en un aprieto de seguridad ya que ninguno de los supuestos anteriores se da hoy día con eficiencia y transparencia, cabe señalar que los militares que están en las calles es por el fracaso de las policías federales, estatales y municipales, con el fundamento de que tenían mayor entrenamiento, eran incorruptibles y no estaban en la nómina del crimen organizado, pero de eso a regular su presencia, son dos mundos diferentes.

Esta Ley dice a grandes rasgos que las Fuerzas Armadas podrán intervenir en amenazas a la seguridad interior cuando éstas comprometan o superen las capacidades de las autoridades, y cuando haya amenazas originadas por la insuficiente colaboración de las entidades y municipios en la preservación de la seguridad nacional (el fallido Estado de Tamaulipas, por ejemplo). Dando carta abierta al Presidente para que éste haga una Declaratoria de Protección a la Seguridad Interior, a petición de Congresos o Gobernadores, para que las Fuerzas Armadas intervengan en un territorio o zona geográfica específica, cuando se presenten amenazas a la seguridad interior.

Es decir, en lugar de fortalecer a las Policías, ahora van a mandar soldados a las calles. El ejército no debería estar en las calles sin un fin determinado, quizá sí debe estar presente en muchos Estados de la República donde es necesaria la presencia del ejército para que auxilien, pero darle al presidente esa investidura de regresión autoritaria, de monarca, de dictador o emperador, sin controles, planes de salida, donde el ejército va a poder hacer lo que quiera y ninguna autoridad civil podrá contravenir sus decisiones, me parece algo peligroso y electoralmente adecuado.

La constitución prohíbe al ejercito estas actividades y hoy con esta Ley se dan facultades a los militares, si ellos así lo requieren para investigaciones de seguridad interior, porque las facultades de ley Militar no se modifican, esta Ley trata de darle la vuelta a la prohibición constitucional para que el ejército fungiera como policía, re etiqueta el nombre para convertir lo inconstitucional en constitucional, además el presupuesto quedaría a discreción del Presidente y peor aún, le da autorregulación a los militares dejando fuera, si ellos así lo quieren, al mismísimo Presidente -artículo 26-, y si a ello sumamos la definición de riesgos a la seguridad interior “cualquier situación que potencialmente pudiera ser una amenaza”, o sea, ¡cualquier cosa!, estamos empoderando a un monstruo.

“Es un conjunto de normas que definen la actuación de las fuerzas armadas en tareas de seguridad pública en México y estipula en que situaciones los militares pueden intervenir, a groso modo propone regularizar la presencia de los militares y la fuerza armada en las calles.”

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la ONU, el Rector de la UNAM, El rector de la Ibero, y diversos representantes de opiniones mundiales lamentan la aprobación de esta ley en México, no entiendo porque la población civil no estamos en las calles a cacerolazos pidiendo su inmediata revocación o al menos su limitación.

Mi conclusión, es que requerimos al ejército en muchos Estados fallidos donde gobierna el narco y es imposible fortalecer a policías que sólo complican la ejecución de la Ley, pero está mal planteado el uso de esta la ley y sobre todo muy mal establecidos los límites y la rendición de cuentas por parte del ejército. Deben cambiar las cualidades de los militares si van a meterse con la población civil, no estamos en guerra ¡por favor!, esta es la consecuencia de tener políticos ignorantes tomando decisiones respecto a cuestiones sociales, civiles, de derechos humanos. Urge que la población despierte, requerimos que la gente se involucre y entienda el problema que esto vislumbra. Estamos en manos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, pongamos todos los ojos en ella, exijamos a grito de guerra y demos seguimiento de cómo resolverá. Insisto en que quizá es una buena idea, pero requiere de definiciones y límites claros.

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