El 19 de septiembre de 2017 viví uno de los peores sismos de mi historia, estaba en la oficina y, pese a tantos simulacros, confieso que salí corriendo de ella, aterrada de sentir como la tierra toma las decisiones y te arrebata la fortaleza en un segundo, afortunadamente el equipo de trabajo reacciono increíble, entre todos logramos apoyarnos y actuar de manera responsable; desgraciadamente las noticias de otros lados del País no eran tan alentadoras, edificios caídos, muertos y muchísimos damnificados.

La respuesta a nivel mundial no se dejó esperar, fue increíble, todos los países hermanos enviaron ayuda inmediata, donaciones y apoyo moral, pero la respuesta interna fue indescriptible, el apoyo total de la gente fue maravillosa, los voluntarios, rescatistas, establecimientos, mis amados topos, la marina, el ejército, es digno de respeto y admiración, las donaciones internas tampoco se hicieron esperar, se habla de un aproximado de billones de pesos para la reconstrucción.

Bien, aquí es mi tema, todos tenemos terror del destino de los fondos y su buen manejo, ello porque nuestros gobernantes dejan mucho que desear respecto a su ética y honestidad, pero vamos a creer que su vocación de servicio y la vigilancia de todos nosotros logran que esos fondos lleguen a su destino que es RECONSTRUIR tantas viviendas afectadas y entregarlas a los damnificados, de todas y cada una de las Ciudades donde los hubo.

La reconstrucción después del Sismo

La reconstrucción después del Sismo

Mi propuesta y mi súplica a quienes estén liderando esta situación, es que si el sismo nos afectó a todos, no hubo distinción entre capacidades y no, luego entonces la reconstrucción debe beneficiar a todos, es momento de reconstruir de manera inteligente, de una edificación digna y honorable y con ello me refiero a evitar barreras físicas en estas nuevas edificaciones construir pensando en todos, invidentes, discapacitados, etc., que las nuevas construcciones estén obligadas a estar diseñadas para cubrir necesidades de movilidad, circulación, alcance, manipulación de todos, no es nada nuevo, existen manuales con guías de acceso universal que manejan en países desarrollados y son obligatorias para las edificaciones nuevas, ¡sumémonos a esto!, si logramos hacerlo con esta nueva oportunidad brindaremos apoyo e igualdad de circunstancias a todos y si a eso sumamos responsabilidad bioclimática, como la captación de aguas pluviales, uso de celdas fotovoltaicas, lograremos una norma de edificación inteligente y responsable, entonces este sismo desastroso nos serviría como una enseñanza valiosa de crecimiento.

Arquitectos, ingenieros, empresas, a todos los involucrados en la reestructuración de viviendas para damnificados, les digo que es momento de actuar e incluir en sus proyectos las normas básicas y universales de inclusión para con ello tener edificaciones inteligentes, incluyentes y autosustentables.

«La respuesta a nivel mundial no se dejó esperar, fue increíble, todos los países hermanos enviaron ayuda inmediata, donaciones y apoyo moral, pero la respuesta interna fue indescriptible»

Es momento de actuar y aprender de países desarrollados donde la gente discapacitada puede valerse por sí misma y demostrar que una discapacidad motriz no limita en absoluto el cerebro ni el espíritu de lograr sus metas, pero para esto deben tener la certeza de tener los beneficios de movilidad que, al menos en este país, son tan limitados. En el 2008 la ONU emitió la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, ya está escrito solo hay que seguirlo y edificar de manera responsable.

Esto, además de ser una gran enseñanza sería una demostración al mundo de que México puede hacer las cosas de nivel, con calidad, que está a la vanguardia de las más grandes exigencias mundiales para un mundo incluyente, que no solo aprendimos del sismo 19/17 sino que además estamos listos para un gran cambio de pensamiento y de acción.

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