Para entender la crisis venezolana que se vive hoy día, debemos ver que es producto de la deslegitimación mutua entre el gobierno y la oposición. El gobierno desconoció la elección de la mayoría opositora y la oposición ha desconocido tanto la elección de la Asamblea Nacional Constituyente como la reelección presidencial de Maduro. Esta crisis ha dado como resultado el deterioro de las condiciones de vida, el aumento de la violencia criminal, la represión sistemática, la estampida incontenible de migrantes venezolanos e, incluso, sanciones económicas de Estados Unidos contra Venezuela, pero esto no es el origen de la crisis sino la consecuencia de un gobierno ilegitimo, incapaz y dictatorial.

 

La postura de México está justificada en la no intervención ante los hechos de Venezuela, invocando como sustento la Doctrina Estrada, es decir, el principio de la no intervención en los asuntos internos de otros países y la autodeterminación de los pueblos. Pero ¿qué ocurre cuando los asuntos internos de ese gobierno incluyen el atropello masivo a los derechos humanos, el asesinato, la tortura, la miseria y la mortandad provocadas? Esto rompe completamente el espíritu y la filosofía de dicha doctrina. Cuando algo vagamente similar ocurrió en Honduras, el gobierno mexicano repudió el hecho. No se diga en el caso de Franco y el de Pinochet. Pero, por lo visto, para nuestro gobierno actual, hay dictaduras buenas y dictaduras malas. Las buenas son de izquierda, las malas de derecha.

 

Después del Chavismo, y como consecuencia de este, se dio en Venezuela la llegada de un presidente sin capacidad de gobernar. No es que no tenga derecho a gobernar, sino que la labor política, como cualquier otra, requiere de experiencia y capacidades particulares, que, Maduro no tiene.

 

 

Los países que apoyan a Maduro tienen intereses muy interesantes dentro de Venezuela, intereses creados por Maduro, ya sea por la manipulación que grandes líderes hacen de él o, por el seguimiento de acuerdos adoptados por Chávez, por ejemplo, Rusia ve lo que pasa en Venezuela como otro esfuerzo por provocar otra ‘revolución de color’, como la de Ucrania, y por eso apoya a Maduro. Así por otro lado y a lo que aspira Maduro es a una reestructuración de su deuda frente a Rusia o, en el mejor de los casos, su condonación a cambio de un mayor acceso para las empresas rusas en territorio venezolano. Esa deuda, estimada en poco más de mil millones de dólares palidece en comparación con los sesenta y cinco mil millones que se calcula que Venezuela le debe a China. Lo cual nos deja ver, entre líneas, que el apoyo es más una precaución que una simple ayuda a la no intervención del imperialismo Yanqui, como lo menciona Maduro. Tampoco creo que el apoyo de Estados Unidos al reconocer a Guaido sea desinteresado, para empezar, porque a Trump le importa un carajo el mundo.

 

La intención de análisis de este artículo es determinar porque hay un éxodo venezolano en el mundo a raíz de aplicar nuevamente un modelo económico basado en el comunismo-socialista, cuando Cuba y Venezuela han fracasado con este modelo económico, ¿por qué los migrantes de estos dos países corren a resguardarse en la “ideología Yanqui” y no de algún otro país socialista?, ej. Rusia, como es posible que aun viendo estos fracasos de modelos comunistas aun existan mentes utópicas creyendo en un discurso de mitos, si contamos la historia de estos países veremos que al final ambas son lo mismo: terminan en matanza, hambre, guerra y opresión.

 

Maduro es el cáncer de Venezuela y debe ser extirpado, si bien es cierto, el país no ha crecido, no hay una riqueza general, al contrario, les quitó el progreso, el crecimiento, la esperanza a miles de Venezolanos, ergo, hay que extirparlo, permitir a un nuevo modelo económico recuperar Venezuela, no hay país boyante sin la iniciativa privada, resolverle la vida a los gobernados solo hace perezoso a un país, mata la creatividad y el desarrollo, los avances de educación y salud deben de estar soportados por las comunicaciones, de lo contrario colapsan.

 

Todos los comunismos-socialistas han fracasado y eso se debe a la permisividad que se ha tenido de volver a intentarlo. México, debe entender que es un modelo económico fallido lleno de retórica y nada más, porque al final lo que debería buscarse es una generalidad de clases, pero para el bienestar y no una generalidad a la miseria, dar beneficios a aquellos que se esfuerzan y dejar de premiar la mediocridad.

 

El mundo grita por un cambio de paradigmas no solo en la emisión irracional de basura, el cuidado del medio ambiente, la sobre explotación de los recursos naturales también grita nuevos modelos económicos basados en la igualdad de oportunidades, terminar con las pirámides de riqueza y aspirar a una igualdad de crecimiento, pero, así como el neoliberalismo esta colapsando, Cuba y Venezuela son la prueba genuina que el comunismo es un fracaso. Oigamos al mundo y extirpemos de una vez por todas a Maduro de la gran nación que fue y será Venezuela.

 

 

 

 

 

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