Siempre me ha encantado la polémica que se genera cuando uno usa las palabras sin miedo y bien pronunciadas, hablar de sexo, aun hoy, es un generador de incomodidad en algunos grupos, sobre todo en países de doble moral o profundamente religiosos, pero ¿qué miedo tenemos a hablar de sexo?, a admitir nuestra sexualidad, a simplemente vivir de acuerdo a nuestros deseos y pasiones.

las diferencias inter raciales, culturales y sexuales nacen en colegios de perfil religioso...

Mente Sana, En Sexo Sano…

Estoy convencida que el sexo es salud, me gusta tocar este tema de manera abierta, sensible y respetuosa, convencida que países enteros que llevan su sexualidad de manera autentica tienen una población sana, fuerte, hermosa, Brasil, Cuba por ejemplo, entonces qué pasa en países como USA y últimamente en México que vinculan la sexualidad con un pecado; cuando en realidad el sexo es la plenitud del ser, la pasión el motor, la libre elección, y la única y verdadera libertad del individuo. Hemos permitido que los condicionamientos educativos, familiares, sociales y, peor aún, los religiosos delimiten nuestra libertad sexual limitando su potencial infinito.

No quiero parecer el enemigo público de los condicionamientos religiosos pero las diferencias inter raciales, culturales y sexuales nacen en colegios de perfil religioso donde programan a los chavos a creer que la masturbación es mala o que el sexo solo garantiza la supervivencia de la especie. Me han tocado hasta religiosas extremistas, o ignorantes, que aseguran que al hacer yoga estoy teniendo sexo con el diablo; la verdad es que ahora me perfumo antes del yoga, por si acaso.

Las parejas insatisfechas sexualmente asumen el rol de la pareja discutidora y siempre he creído fervientemente que un chismoso es un frustrado sexual, lleno de prejuicios y condicionamientos culturales adquiridos, dice Alfonso Ruiz Soto, semiólogo y excelente ser humano, que la felicidad es la actitud, la conciencia de la realización, que no es una meta sino un proceso vinculado a la libertad sexual. Luego entonces ¿qué pasa cuando un ser humano practica la abstinencia?, ¿por qué los sacerdotes católicos al llevar años de práctica de abstinencia terminan abusando de menores de edad?, son cuestionamientos fuertes pero terriblemente reales, y no me refiero a que el sexo con otras personas sea obligatorio, pero si decides practicar la abstinencia esa energía sexual debe salir por algún lado. Regularmente, cuando viene este estado de sobrecalentamiento sale amplificado por lo que, en algún momento, deberían tener permitida la masturbación, que tampoco entiendo porque es tan polémica cuando no hay nada mas hermoso que amarse a sí mismo, conocerse, acariciarse y hacerse el amor.

Algunos ejemplos de enfermedades generadas por una mala praxis de energía sexual son: migrañas, cansancio, insomnio, parloteo, hiperactividad, aumento de emociones negativas, depresión, angustia, ansiedad, celos, obsesiones, puritanismo, intolerancia, juicio desmedido, ¿les suena? A mí, me parece que es la realidad que día a día estamos viviendo, y la consecuencia de vivir con deseos reprimidos.

“Estoy convencida que el sexo es salud, me gusta tocar este tema de manera abierta, sensible y respetuosa…”

Este artículo es una invitación a vivir en plenitud a dejar el vicio de “portarse bien” y con ello pertenecer a un grupo de reprimidos, los vicios hacen que el hombre este al servicio del placer y ahí está la humanidad al servicio del poder, del dinero, sin capacidad de expandir el ser a través de las pasiones por cumplir con estándares absurdos de conducta e imagen. Una invitación a tener una sexualidad plena, consiente, responsable, ética, llena de ternura complementada de impulsos sexuales, afectiva, una invitación a conectar con la intimidad propia y entender que no es pecado, que no está mal, lo que está mal es la represión, la irresponsabilidad, la falta de higiene, la incapacidad de conectar en el sexo, ahí ya se perdió la realidad. Si logramos conectar y ser responsables cuidamos a los menores (y no solo de edad), somos afectivos, empáticos tiernos y logramos vivir en plenitud.

La subordinación a las creencias se llama FANATISMO, la subordinación a los objetos se llama MATERIALISMO, la subordinación a las ideas se llama DOGMATISMO, seamos entonces seres humanos insubordinados, rebeldes, auténticos, con conciencia, bailemos en todo momento, seamos otra vez lo que se ha perdido con tanta regla. Seamos seres sexuales porque, mente sana en sexo sano.

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