Los derechos humanos son el conjunto de prerrogativas sustentadas en la dignidad humana cuya realización efectiva resulta indispensable para el desarrollo de la persona, son las libertades, facultades, instituciones o reivindicaciones relativas a bienes primarios o básicos​ que incluyen a toda persona, por el simple hecho de su condición humana, para la garantía de una vida digna, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición, ¿qué pasa cuando los derechos humanos protegen a los delincuentes que violentan esos mismos derechos?

Dicho lo anterior, me surge una duda respecto al trato que se da hoy día a la delincuencia, sobre todo, a delincuentes que manejan la Ley y la usan a su conveniencia apelando a la defensa de sus derechos humanos como individuos a pesar de ser unos delincuentes en toda la extensión de la palabra.

Se ha argumentado que toda crítica social implica una idea de la felicidad o desarrollo humano, junto a una idea de deber ser: de como una sociedad debería organizarse o sus miembros deberían comportarse a fin de lograr esa felicidad o desarrollo del potencial humano. Para esto hay que tomar decisiones, a veces nada gustosas, pero decisiones sobre los derechos de los delincuentes. Es evidente que la defensa de los derechos humanos se prostituyó y se ha convertido en un negocio de impunidad al crimen organizado y a muchos pseudo abogados que trabajan sin ética ni amor a la profesión (abogados de Elba Esther, Duarte, Defensores de violadores, Pederastas, y mas).

“Los derechos humanos se hicieron para proteger en primer término a las víctimas y no a los victimarios

¿Todos debemos gozar de los Derechos Humanos?

¿Todos debemos gozar de los Derechos Humanos?

Se debe recordar que la Declaración Universal de los Derechos Humanos fue una reacción contra los horrores de la Segunda Guerra Mundial, cuando la discriminación por color, origen étnico, preferencias sexuales, ideología política y actividad cultural, llevó a los desiguales al extremo de la muerte. No una declaración para la defensa de delincuentes, porque los derechos humanos se hicieron para proteger en primer término a las víctimas y no a los victimarios.

Al menos en México (véase caso Javier Duarte) los derechos procesales que nuestras leyes supuestamente le otorgan a los delincuentes y gracias a los cuales tantos criminales evitan ser aprehendidos o sujetos a proceso, son el principal obstáculo para abolir el crimen organizado que se da en todos niveles.

El estudioso del crimen tradicional, partía de la noción de que la sociedad es un orden monolítico en el que priva el consenso y al que dirige una sola moral uno y otra, fijados por la ley. En esta concepción, el delincuente inevitablemente venía a resultar un ser marginal que formaba parte de una minoría que, fuese por patologías personales o desviaciones morales, rechazaba el proceso de socialización que haría de él un individuo “útil a la sociedad”. El delincuente era, ante todo, un “anormal”. Lo gracioso es que hoy día es de lo más “normal”, al menos entre la clase política del mundo, parece que ser un criminal, da status a los gobernantes. La delincuencia aumenta en una medida proporcional al grado en que el gobierno viola o descuida los derechos que tienen frente a él los gobernados. La primera y fundamental causa social del crimen está en la violación a los derechos humanos. Para decirlo con simpleza: la criminalidad surge del mal gobierno. Pero si a ello sumamos que el gobierno usa los derechos humanos para defender sus fechorías estamos jodidos.

Este es un grito desesperado para darnos cuenta que la aplicación de la carta magna de derechos humanos esta siendo violada, mal utilizada y tergiversada por los que siendo delincuentes osan resguardarse detrás de la defensa de sus derechos humanos; El Estado debe dejar de ser paternalista con los delincuentes, ser mas severo y no temblarle la mano para interrumpir el ejercicio de derechos humanos de un criminal confeso.

Para mí, me queda claro que lo correcto sería interrumpir el goce de derechos de todo tipo a todo aquel que delinque, agravando la decisión si éste fue atrapado in fraganti o existe vídeo que soporte su conducta y mas agravante aun si ese anormal solía trabajar como servidor público.

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