67Hace unos días tuve una reunión con algunos ex compañeros de piso a los que no veía desde hacía un tiempo, fue un encuentro  divertido, amistoso. Tonino, un chico italiano, con el que compartimos un periodo de la vida en una casa junto con 4 chicos más en el barrio de Sant Antoni en Barcelona, ofrecía una comida y allí entre copas de vino y comida empezamos a introducirnos en temas sexuales que me llevaron a confrontar y preguntar sobre las relaciones de pareja y las nuevas dinámicas sociales. Fue allí donde surgió el tema del “Poliamor”.

Poliamor

Poliamor

La velada transcurrió tranquila, el menú fue muy divertido y fresco, Tonino preparó una pasta buenísima, que nos dio toda la energía necesaria para aguantar las 9 botellas de vino de diferentes regiones de Italia. En la primera copa: Jugo de Schiava del Trentino Alto Adige, nos animó a despertar la nariz y picotear los “antipasti” de Prosciuto Crudo, bruschetta, tomates frescos y mozzarellas tiernas que estaban en la mesa, degustación de Sopressa Veneta, costrones de pan, Gorgonzola para untar. Vinagretas de Olivada sobre Anchoas en lata de buena calidad, al lado de ensaladas simples acompañadas de queso Pecorino.

Nos la bebimos en poco tiempo. Para entonces ya habíamos empezado a tener una charla más fluida y antes de abrir la botella de vino de Barbera d’Alba de la Toscana dos parejas habían confesado que vivían un momento muy feliz manteniendo una “relación abierta”, así que aprovechamos la opacidad del jugo intenso y frutal para brindar por los nuevos tiempos, por la vida y las nuevas experiencias.

Me sorprendió más el hecho de su confesión que no el hecho que lo practicaran.

 

Yo como homosexual tengo una doble opinión al respecto, ya que en mi sector el discurso está totalmente dividido en monogámicos y poliamorosos, una cuestión que cualquier pareja gay se ha cuestionado, lo que me sorprendió fue que lo llevaran a un nivel superior, que empezaran a celebrar lo que ahora muchos homosexuales se ven obligados a combatir. Las normas por lo establecido se rompen cada día más y mucho más las alternativas sexuales para buscar y ser encontradas, como en un mercado y ahí viene el discurso.

Me encantaba la idea de que en tan solo dos botellas de licor el sexo estuviera tan presente, pero en la tercera botella y la que nos iba a acompañar durante tres botellas siguientes, dificultaba la cosa. Un Valpolicella, curado joven, un Massimango que consigue despertar tus mejores recuerdos, no nos iba a traicionar.

Dos chicas respondían perfectamente a los canales reconocidos de éxito, sacar buenas notas, ir a una buena universidad, construir una familia, de ahí no se habían movido nunca, tenían buenos trabajos en la actualidad, en el periodo donde convivimos fueron muy responsables en mantener una línea fiel a su carrera profesional y no probaron drogas ni mantuvieron relaciones fuera de sus anteriores noviazgos.

Ahora era diferente, en una edad adulta y sin la presión de representar el último memo de la escala evolutiva, habían tenido sus primeras experiencias con alucinógenos y sus actuales parejas les abrían la mente en mantener una vida de relaciones personales única basada en la comprensión “real” de la pareja principal.

Así que nos explicaron cuales eran sus normas, como se confesaban el uno al otro cada vez que sentían celos, distancia, rabia o ganas de conocer a otra persona. Como base tenían la palabra, así que empezaron a tener un diagrama de relaciones o al menos así lo pensé.

Hace pocos años, yo creía que tener una pareja abierta significaba que sencillamente tenías un idilio con alguien de manera esporádica sin darle más sentido que el sexo y controlando que no hubiera sentimientos, y por supuesto, nada de compartirlo con tu “Pareja Célula”, Sin embargo, mis amigos estaban en un plano completamente diferente. Primero explorar, después reaccionar y más tarde analizar para crecer espiritualmente. Sentí una doble sensación de satisfacción por haber encontrado nuevas respuestas, la casilla de “Poliamor” parece más atractiva a primera vista, pero lo que noté en la cena es que no había consenso, fue un punto de inflexión para todos y todos empezamos a exponer nuestras dudas.

Dimos paso a los postres. Para ello cambió todo el registro y como sorpresa tenía dos vinos de uva passita de la isla de Sicilia que nos iba a terminar de……

Hablamos de los escasos modelos sexuales que hemos heredado en los últimos años, de la presión que cada uno de ellos vivió por parte de su familia al pensar en el ideal de tener novia, mujer, marido o hijos. De un ideal y prisa que no tenía nada que ver con nuestro tiempo y nuestras necesidades.

Dos parejas habías decidido ser un gran equipo para permitirse hacer un gran curso de educación experimental, ¿Se les volvía monótono, es decir, si el discurso solamente es sobre el sexo, les complacía dedicarle tanto tiempo?

Yo les pregunté si creían que estamos esclavizados por el sexo, acaso en todas las veces que uno acordaba conocer a otra persona era para mantener sexo O si de otra manera daban cabida a conocer e intimar entre dos parejas. La respuesta fue positiva. Con lo cual está claro que este sentimiento está para quedarse, las nuevas generaciones lo traen insertado en su cabeza y cada vez más algo que podría ser solo de un comportamiento libertino homosexual, ha trascendido a las relaciones heterosexuales y este modelo podría transformar los valores de familia, pareja e impulsar esa búsqueda de nuestro ser, que es lo hemos venido a desarrollar en estas etapas de nuestra vida.

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