Las crisis de calidad del aire y movilidad en la Ciudad de México (CDMX) requieren cambios estructurales y la implementación de medidas muy drásticas, poco populares entre la población, como el programa Hoy no circula. Estas medidas deben dirigirse a privilegiar el transporte público y a restringir de manera significativa el uso del automóvil particular, y deben ser conmensurables al costo ambiental y de salud pública que para la sociedad tienen la contaminación y el congestionamiento. En fechas recientes, se ha dado un amplio debate sobre las razones por las que se han rebasado en la CDMX los límites de contaminación establecidos por las Normas Oficiales Mexicanas. La fuente que más contribuye a la contaminación en la CDMX es el transporte; los vehículos particulares generan la mayor parte de los precursores de ozono y son la segunda fuente de emisión de partículas finas, sólo después del transporte pesado a diésel.

En el Valle de México se tiene una flota cercana a los 5 millones de vehículos, que ha crecido en la última década a una tasa promedio anual de 3.8%. Este crecimiento se explica, entre otras razones, por la expansión irracional de la mancha urbana, un sistema de transporte público insuficiente y deficiente, y un modelo de movilidad que privilegia y subsidia el transporte privado. La combustión del diésel despide una compleja mezcla de contaminantes que son los componentes principales de la contaminación ambiental, y cuya exposición conlleva graves consecuencias que van desde leve irritación ocular, hasta graves problemas en vías aéreas tanto superiores e inferiores. La Organización Mundial de la Salud calificó a la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y al cáncer pulmonar dentro de las diez principales causas de mortalidad a nivel mundial. Entre los factores que inciden significativamente en la salud respiratoria, se encuentran el consumo de tabaco y la exposición a contaminantes ambientales. En 2012, esta misma organización catalogó a las partículas emitidas por la combustión de diésel (PECD) como sustancias carcinogénicas para el humano.

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Puesto que las propiedades químicas y físicas de las PECD recolectadas dependen de factores como la tecnología del motor, tipo de combustible, temperatura y aditivos se deben caracterizar antes de utilizarlos en estudios de toxicidad.  Con este fin, en el Centro de Nanociencias y Micro y Nanotecnologías en conjunto con el Departamento de Inmunología Michael Heidelberg del Instituto Politécnico Nacional, se caracterizaron las nanopartículas emitidas por la combustión de diésel por microscopia electrónica de transmisión (Figura). En el mismo estudio se realizaron estudios in vitro en células de pulmón humano, donde se reveló que tienden a proliferar cuando son expuestas crónicamente a PECD, lo que sugiere inflamación crónica, fibrosis pulmonar y posiblemente cáncer.

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Debemos enfocarnos en las acciones de política pública, qué es urgente discutir e implementar, y qué requiere del trabajo concertado entre distintos órdenes de gobierno, instituciones académicas, sector privado, sociedad civil organizada y la población en general. La transformación profunda de la ciudad que se precisa debe ir acompañada de políticas de desarrollo orientadas a contener la expansión de la mancha urbana y a rescatar el espacio público, incluyendo la creación de áreas verdes.

Bibliografía

Mejorar la calidad del aire en el Valle de México es urgente y un gran reto para la sociedad

Artículo e imágenes originales propiedad de IPN, por Gabriel Martínez Razo.