La palabra astrobiología, ciencia que estudia la vida en el espacio exterior, proviene de los vocablos griegos astron (ἄστρον; cuerpo ubicado en el espacio exterior), bios (βίoς; vida) y logos (λόγος; estudio). El Programa de Astrobiología de la NASA aborda tres cuestiones fundamentales: ¿cómo comenzó la vida en la tierra y cómo evolucionó? ¿Hay vida más allá de la Tierra y cómo podríamos detectarlo? ¿Cuál es el futuro de la vida en la Tierra y en el universo? Al tratar de responder a estas preguntas y mejorar la comprensión de la diversidad biológica planetaria, los fenómenos cósmicos y las relaciones entre ellos, expertos en disciplinas relevantes como astronomía, astrofísica, ciencias terrestres y planetarias, microbiología y la biología evolutiva están participando en la investigación y ayudando en exploración biológica espacial. En consecuencia, la disciplina de la astrobiología busca planetas potencialmente habitados fuera de nuestro Sistema solar y en otros planetas y satélites; mediante la detección de algunas “señales de vida”, es decir, si cuentan con agua, ingredientes químicos y fuentes de energía necesarios para dar origen a sistemas vivos.

Nuestra comprensión de la vida terrestre proporciona un importante punto de partida para guiar nuestras estrategias de exploración. Los entornos habitables de la Tierra han estado dominados por microorganismos durante la mayor parte de su existencia, es por eso que la astrobiología apuesta por la búsqueda de estos organismos en otros sistemas planetarios. La actual ecología microbiana nos ayudará a predecir dónde podemos buscar los organismos y cómo descifrar las señales de vida, analizando ambientes terrestres que emulen lo esperado en determinados planetas.1 Generalmente se busca que los ambientes terrestres o “sistemas terrícolas” tengan condiciones extremas, como temperaturas muy altas o bajas, salinidades o pH extremos, etcétera. Aquí mencionaremos algunos de los sistemas terrícolas que se encuentran en México.

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Un “ambiente hidrotermal” activo incluye columnas de ventilación, sedimentos anóxicos, cada uno de ellos exhibiendo una amplia gama de temperaturas. El entorno hidrotermal de la Cuenca Guaymas sirve como un sistema modelo para estudiar las comunidades microbianas anaeróbicas (oxidantes de metano y reductores de sulfato). Como otros sistemas hidrotermales, es un banco de pruebas para los ecosistemas análogos microbianos para el satélite Europa de Júpiter. La Cuenca de Guaymas se encuentra entre los estados de Sonora y Baja California, en el Golfo de California.

Guerrero Negro, la ciudad más grande ubicada en el municipio de Mulegé, en el estado de Baja California Sur y es conocida por sus salinas. Las salinas en Guerrero Negro producen gas metano cuyas firmas isotópicas pueden ayudar a los científicos a entender el origen del metano en la atmósfera de Marte. Las salinas de Guerrero Negro son un excelente “sistema terrícola” debido a las piscinas de elevada salinidad que se crean cuando el agua del océano se evapora. Los isótopos de carbono e hidrógeno del metano encontradas en el “Área 9” comprenden una atmósfera única.

Cuatro Ciénegas está situado en el desierto de Coahuila, este valle funciona como un laboratorio natural para el estudio de la evolución temprana en la Tierra, por lo que es particularmente importante para la astrobiología. Además, se sospecha que el tipo de sales y la dinámica del agua podrían ser análogas a las que alguna vez existieron en Marte y, por lo tanto, serviría como un modelo para buscar evidencia que alguna vez hubo vida en ese planeta.

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