Las minas terrestres se utilizan para asegurar fronteras en disputa y restringir el movimiento del enemigo en tiempos de guerra, de tal forma que las tropas atacantes puedan ser emboscadas o bombardeadas con mayor facilidad.

Desde el punto de vista militar, las minas permiten que una fuerza organizada pueda superar a otra más numerosa. La mayoría de los países del mundo (actualmente, 144) han ilegalizado el uso y posesión de minas antipersona por parte de sus ejércitos. Las únicas democracias occidentales que no las han prohibido son los Estados Unidos y Finlandia. Otros países, como China, Rusia, Israel y Corea del Norte continúan utilizándolas.

Una mina puede ser activada de muchas formas: Presión, movimiento, sonido, magnetismo o vibración. Las minas antipersonas suelen utilizar la presión del pie de una persona como disparador, pero también suelen usarse cables. Las minas antivehículos más modernas usan un disparador magnético, que les permite ser detonadas incluso sin ser tocadas.

Plantas detectoras de minas terrestres

Plantas detectoras de minas terrestres

A pesar de que sembrar minas terrestres en un campo es relativamente barato y simple, la tarea de detectarlas y retirarlas es típicamente cara, lenta y peligrosa. Es por esto que un grupo de investigadores del MIT (Massachusets Institute of Technology) dirigidos por Michael Strano, ha logrado convertir plantas de espinaca ordinarias en detectores de minas mediante la ayuda de nanotubos de carbón que detectan la presencia de compuestos nitroaromaticos, presentes en las minas. Cuando la planta absorbe agua del suelo y contiene estos compuestos, los nanotubos de carbón emiten una señal fluorescente que puede ser detectada mediante una cámara infrarroja a un metro de distancia.

La misma tecnología esta siendo utilizada por este grupo para mejorar la fotsintesis de las plantas y para que sean capaces de detectar otros compuestos como peróxido de hidrógeno, TNT y gas sarín. Las plantas hacen excelentes detectores de compuestos en el agua del subsuelo debido a que sus raíces crecen en grandes extensiones de terreno y pueden formar redes de raíces subterráneas con otras plantas. Otras aproximaciones a este tipo de nanobiotecnología incluyen plantas genéticamente modificadas para cambiar de color ante la presencia de ciertas sustancias. Algo que parece salido de la ciencia ficción es una realidad en nuestros días gracias a la implementación de nanotecnología en todos los ámbitos de nuestra vida.

Plantas detectoras de minas terrestres

Plantas detectoras de minas terrestres

Durante décadas el mundo observó en silencio cómo los campos, pueblos y ciudades eran sembrados con artefactos que, lejos de acabar con el hambre, la incrementaban. En países de África, Asia, Europa y América las minas antipersona, que en principio delimitaban zonas de uso militar, también iban apropiándose de los terrenos productivos e impedían el normal desarrollo de las comunidades afectadas.

En 1993 la organización Human Rights Watch, HRW reportó una cantidad aproximada de 190 millones de minas antipersonales, producidas entre 1968 y 1993. Aunque es imposible determinar la cantidad exacta de minas antipersonal manufacturadas en el mundo la Campaña Internacional para la Prohibición de las Minas, ICBL estima que cada año disminuye el número de minas fabricadas.

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