Por las empedradas calles
que presenciaron y sintieron
nuestras caminatas y carreras.

Recordando al recuerdo
presente en mi pensamiento.

Aunque algo me dice
que tú también
me recuerdas.

Por las rendijas de los adoquines
y los andamios de las rejas
de las casas de piedra gruesa.
La lluvia se desliza recubriendo
y reblandeciendo nuestras almas.

Aquella noche de invierno
bajo la lluvia torrencial,
y ese olor a tierra mojada
y a humedad de añoranza.

La chimenea cuchichea
mientras las brasas crujen
y chismorrean las llamas.

Nuestras risas joviales
resuenan en las paredes.

Aquellas que fueron testigos
y partícipes de nuestro amor.

 

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