Viajar a través de mi mente quizás en esa onceava dimensión aún no encontrada, donde quizás mi encuentro con Dios sea un hecho buscado por toda la humanidad mediante la espiritual más esotérica o la física de partículas de cuerdas.

Cuando me encuentro en lo más parecido al cielo en la tierra, mi energía se trasmuta y me encuentro en un oasis de plenitud creativa que se desboca y desborda hacia los anales de la historia por una catarata de espuma rebosante, hasta caer en el lago apacible remanso de recuerdos archivados de mi vida.

A veces siento que mi vida y todas nuestras vidas les falta lo más importante que es, la tranquilidad, la tranquilidad de la que gozan todos los seres vivos exceptuando el hombre moderno que vive a contrarreloj como si la vida le fuera en ello entre una marabunta de problemas a solucionar.

Es entonces cuando desearía ser golondrina para volar por el aire haciendo piruetas increíbles, cortando el viento a jirones, sin ningún orden establecido, tan solo volar a lo loco, lástima que solo soy un simple mortal, solo un hombre dentro de este orden impuesto terrenal.

Siempre intento no dejarme influenciar por los pequeños problemas que para cada uno son enormes, y sacar el máximo partido al tiempo porque el tiempo es lo mas voraz y transcurre sin

pausa pero sin tregua y cuando te quieres dar cuenta se ha pasado el plazo que él mismo te ha impuesto.

A través de la tranquilidad todo es más bonito, todo se desarrolla mejor, y lo que es más importante, todo tu entorno esta más equilibrado o al menos tu percepción te indica que así es.

En algunas ocasiones a lo largo de mi vida he pensado que había alcanzado la tranquilidad, pero no duró mucho tiempo porque siempre hay algo que te dice lo contrario, sin importar el estado en que te encuentres, los problemas llaman a la puerta de distinta manera o bien por su cuenta o ajenos a tu voluntad o porque tú mismo los has buscado inconscientemente.

Por eso quisiera invitaros a que cada noche, después de un día duro o de mucho trabajo o aunque el día haya sido maravilloso, a que liberéis a la mente para que viaje mas allá de nuestras tres dimensiones. Cuando lleguéis a esa tranquilidad y estéis en medio de la nada, con una sensación de estar flotando en el aire os olvidéis de todo por unos minutos y lleguéis a sentir esa tranquilidad tan buscada.

 

Sigue leyendo a Gerardo Moreno