Duerme mi niña duerme
que el dolorido invierno
renqueando se acerca
ambicionando los copos de nieve.

Duerme mi niña duerme
que tu padre está junto a ti
protegiéndote del frío,
y de las ramas amenazantes
del sauce embrujado
que llora a las orillas
del río Guadalquivir.

Duerme mi niña duerme
que da miedo despertar,
y ver cómo la crecida
del río amenaza
con inundar y anegar
la tierra y el agua.
Concediendo vida al barro
al barro que me hizo hombre
a semejanza de él.

Duerme mi niña duerme
que solo soy un hombre enamorado
de la tierra que me vio nacer
donde yaceré algún día
flanqueado de abetos nevados
que me saludaran con sus ramas
mecidas por el viento del sur.

Y tú mientras tanto.

Duerme mi niña duerme.

 

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