Se acabaron las promesas
se encendieron los balcones.

Se acabaron los te quiero
se encendieron los versos.

Se acabaron los deseos
se hicieron realidad los sueños.

Las guirnaldas brillan
por las calles donde
nos comimos a besos.

Se apagaron las palabras
el silencio habló de nuevo.

Y en el cielo una nube blanca
gotas de lluvia precipitaba,
con formas de letras
de nuestros nombres.

Que al depositarse
sobre la arena húmeda
quedarán escritos
hasta que el viento los borre.

Nunca se acabara.

El recuerdo presente.

 

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