En la oscuridad de la noche
se ilumino tu haz de ángel celestial.
En la Navidad soñolienta
de estrellas acicaladas,
peinándose en el espejo de la luna.

En la mañana prematura
te desee en silencio.

La Paz del espacio,
la tranquilidad del regreso,
y el sosiego
de los campos en invierno.

Llegó el momento
de transformarse
como gusano
en crisálida.
Antes de yacer
en la tierra infértil
del solsticio.

Desdibujado, y atrapado
en el pincel juguetón
del artista de lienzo sinuoso
de trazo hábil y despiadado.

Quisiera envejecer contigo,
y cogidos de la mano
sin pensar si cuando nos alejemos
de este mundo,
será para siempre
o si en lluvia regresará.

O si me reencarnarse.

En tierra, mar o fuego
sin regresión.

O en ráfaga de viento fuera
o sí en polvo fuese.

Poder escribir nuestros nombres
sobre la arena,
y que el viento se los llevé.