Te recuerdo
al pasar
por lugares comunes,
donde en las esquinas
nos comimos a besos.

Como si cada noche
fuera la ultima.
Nos bebimos
a sorbos el amor
y inhalamos
el humo tierno
de las reminiscencias
de nuestros jóvenes cuerpos.

Cada vez
que me acuerdo,
me río solo
como un viejo loco
que se esconde
de la gente.

Te recordaré
siempre,
porque mi vida
sin la tuya
no tiene razón
de ser,
al igual que la tuya
sin la mía
no tendría sentido.

Dos vidas
plenas
y el recuerdo
suspendido en el aire.

Para poder recordar.

 

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