Ando exhausto desorientado
perdido en el absurdo irritante
del manantial de las ideas pérdidas.

A sabiendas que he de marchar
tarde o temprano sin remisión
de un mundo partido por la desilusión.

Truncados los sueños,
maltrechos los ideales,
truncados los deseos.

Ni sabio, ni frustrado,
solo un ser humano
que busco en la realidad
lo que la fantasía me dio.

Ando solo cabizbajo
pero aún miro al cielo
deseando ver la luz
que tantas noches
me mostró mi destino.

Conozco cosas
que nadie se imagina
ni siquiera en sueños,
y aunque nadie me cree
a mí no me importa.

El brillo en mis ojos
es la irrisoria verdad
que descansa en mi mente.

 

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