No fue ayer
cuando me percaté
de lo que podría
llegar a hacer.

Mis ojos vieron
por primera vez,
esa mordaza
que me impedía
ver con claridad.

Se desató ante mí,
después se deshizo
cayendo ante mis pies.

Mis ojos se abrieron
como dos perlas negras,
dos luceros del Alba
que aletean entre las olas.

No fue ayer
ni antes de ayer
fue hace poco tiempo,
pero no importa el cuando
y sí que sucediera
cuando fuera.

Me descubrí a mí mismo
por primera vez,
y por fin descubrí
quién soy.

Soy el que siempre fui
pero sin saberlo
tuvo que ocurrir
aquello tan sorprendente.

Para darme cuenta
de que soy algo más
de lo que podía imaginar.

Porque lo real o lo irreal
solo es categórico
pero no definitivo,
porque la fantasía
o la más pura realidad
te pueden trasladar
y darte a conocer
a ti mismo mediante.

Tu experiencia.

 

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