“Soy Arlene Dorn, maestra en el Unified School District de Pajaro Valley, Ca. y quiero hablar con el Secretario ”. Así se presentó esta maestra, muy delgada y menudita, pero con una voz muy determinante, en la Secretaría de Educación Pública (SEP) de nuestro país, un día de noviembre de 1975.

Arlene Dorn-Trowbridge

Y agregó: “Mis alumnos, los que atiendo en California, están ahora en la escuela en Gómez Farías, Michoacán. Quiero que el señor Secretario lo sepa y me diga qué vamos a hacer para darle a esos niños una educación continua y de calidad”. 

Homenaje a una educadora binacionalNo era la primera vez que Arlene Dorn-Trowbridge –no usaba su apellido compuesto por obvias razones- tocaba las puertas de autoridades educativas de México para exponer su preocupación por la educación de sus alumnos, migrantes binacionales que, año tras año, en el mes de mayo, llegaban junto con sus padres, trabajadores en los campos agrícolas del área de Watsonville, Ca. y asistían a la escuela en la que ella trabajaba,  y luego, en el mes de noviembre regresaban a México.

Esta vez, Arlene tuvo éxito y fue escuchada. El Secretario era Don Fernando Solana. Inicio así una colaboración educativa binacional que al cabo de algunos años evolucionó y perdura hasta ahora como el Programa Binacional de Educación Migrante (PROBEM).   

El desafío era claro: como consecuencia de la migración circular, los alumnos de Arlene cursaban parte del año escolar en México y parte en Estados Unidos, lo que afectaba su proceso de aprendizaje debido a su exposición a dos idiomas diferentes, dos culturas distintas y dos sistemas educativos que en poco se asemejan; los consecuentes problemas de adaptación y la falta de continuidad en los estudios provocaba retraso, desmotivación e incluso deserción escolar, ya que las escuelas mexicanas no admitían la inscripción tardía.

¡Había que hacer algo ! Así que, mientras Arlene se encontraba en México cursando su maestría en Educación Intercultural, trabajó conjuntamente con funcionarios de la SEP – federal y del estado de Michoacán- , para establecer formalmente, de manera inicial por dos años,  la colaboración entre la SEP y el California State Migrant Education Departament, en el Proyecto Piloto Pajaro Valley- Gómez Farías, el cual tuvo varios logros importantes, entre ellos, que los niños pudieran inscribirse en la escuela a su llegada;   la aprobación binacional de un Documento de Transferencia, una especie de boleta de calificaciones, que contenía información sobre el alumno, los estudios que había cursado en México y observaciones del maestro mexicano sobre aspectos de conducta o necesidades educativas del alumno. Este documento era entregado por el alumno, o por sus padres, al maestro estadounidense que recibía al alumno en Pajaro Valley y lo mismo hacían los maestros estadounidenses cuando el alumno regresaba. Así, los maestros en ambos lugares empezaron a coordinarse en la atención educativa de estos estudiantes. Además, se estableció un intercambio de maestros, de tal suerte que estos docentes conocieron el contexto en que estos niños se desenvolvían, aquí y allá. Claro, algunos terminaron siendo ¡hasta compadres!.

Pero no era suficiente para Arlene. Ella sabía que este problema educativo afectaba  en esos años  a alrededor de 20,000  niños mexicanos migrantes en  todo California.  Así que, en 1980, consiguió fondos de la Lucille Packard Foundation, para  llevar a cabo una segunda fase: el Proyecto MEDIR (Migrant Education Data International Record) con la finalidad de identificar y registrar a niños migrantes binacionales en un gran sistema de datos que fuera compartido por ambos países. El proyecto MEDIR se extendió a diversos distritos escolares de California y escuelas en México y en 1984, se transformó en el Programa Binacional de Educación Migrante, el cual opera hasta la fecha en  varios estados de la Unión Americana y en todas las entidades de la República Mexicana.

Esta colaboración fue institucionalizada años después – en 1990- como parte del Memorándum de Entendimiento en Educación, firmado por la SEP y el Departamento de Educación de Estados Unidos, mismo que acaba de ser renovado a principios de este año.

Homenaje a una educadora binacional

Homenaje a una educadora binacional

Hoy, el Documento de Transferencia del Estudiante Migrante prácticamente ha desaparecido ; el intercambio de maestros se desvirtuó: sólo van maestros mexicanos, los estadounidenses no vienen; el sistema de registro de datos de niños migrantes binacionales se abandonó; la problemática educativa que afecta a cerca de 500 mil estudiantes binacionales continúa – aunque con características distintas-, (ver: Los estudiantes que México y Estados Unidos comparten) mientras la colaboración entre los sistemas educativos de ambos países en este campo resulta a todas luces insuficiente.

Aun así, justo es dimensionar la contribución de Arlene. La problemática educativa que enfrentaban estos estudiantes era en esos años totalmente desconocida para ambos países. El sistema educativo mexicano, atendía a jornaleros agrícolas, migrantes internos, y en Estados Unidos se operaban programas de educación migrante dirigidos a los hijos de trabajadores migrantes que iban y venían por distintas escuelas siguiendo a sus padres según la demanda de los ciclos agrícolas dentro del territorio estadounidense. El componente binacional les era invisible hasta que Arlene les abrió los ojos.

Estadounidense con raíces irlandesas, Arlene nació en marzo de 1919 en Oakland Ca. Se graduó en la Universidad de California en Santa Clara en 1968 – a la edad de 49 años- y obtuvo su credencial de maestra en 1969.

Por su esfuerzo como pionera de la colaboración educativa binacional para estudiantes migrantes, Arlene Dorn-Trowbridge fue condecorada por el Gobierno de México en 1997. Sirvan estas líneas como un homenaje adicional.

Arlene murió en enero de 2013 a la edad de 93 años.

 

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