El Gato Viejo – Cap 2

–¿Puedes apagar el cigarrillo? –inquirió Lámpara.

Radio, quita esa música –pidió Suéter.

Pantalón, apaga el cigarro –repitió la señora Lámpara.

–A mí me gusta Beethoven. Especialmente esa sinfonía; bueno esa y la novena –admitió la joven Cortina.

Suéter expresó un gesto de desagrado.

–Mi querido señor Suéter, ¿Acaso usted no está de acuerdo? –cuestionó Cortina

–Prefiero a Schubert –respondió en tono frío.

Pantalón, ¿Podrías apagar el cigarro?

El Gato Viejo

El Gato Viejo

–¿Schubert? ¡Eres un desgraciado mentiroso! –intervino Radio–. ¡Suéter, cuando nos conocimos escuchabas a Bach!

Pantalón rompió a reír a carcajadas descaradamente, sosteniendo aún el cigarrillo entre el dedo medio y el índice.

–¿De qué te ríes? ¿Te burlas de mí? –refutó Suéter.

–Calma Suéter, te lo tomas todo demasiado en serio. Siempre has sido así. Si no te conociera diría que eres…

Radio no le permitió terminar la frase.

–¿Te sirvo más? –le preguntó, al tiempo que le tendía la mano para pedirle el vaso.

–Sí, Radio, claro… Pero ponle un poco de Vermouth y una concha de naranja.

–No hay Vermouth.

–Entonces dame un poco de anís con fernet.

–¡Pantalón! –llamó Lámpara.

–¿Le gusta Bach? –cuestionó Cortina refiriéndose al señor Suéter.

Lámpara empezaba a exacerbarse… Todos hablaban casi al mismo tiempo.

–¡Pantalón! ¿Está bien así? –gritó Radio desde la cantina.

–Un poco más –le contestó Pantalón.

–Sí me gusta Bach –le dijo Suéter a Cortina.

–Pantalón, apaga tu cigarro –insistió por cuarta ocasión la señora Lámpara.

Radio se incorporó a la salita, le tendió el vaso a Pantalón, se acomodó en un canapé de cuero; y comentó meditabundo:

–También oías a ese otro… ¿Quién era?

–Girolamo Frescobaldi –dijo Suéter.

–No, ese no, el otro, era…

–Tchaikovski –resolvió Pantalón.

–¡Justo! –asintió Radio.

–¡Por el amor de Dios Pantalón! ¡Apaga ya ese maldito cigarro!

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El Gato Viejo – Cap 1

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