Y la depresión se comió al León…

Comienza a salir el sol e iluminar la jungla con sus cálidos rayos, poco a poco amanece y deja de estar la obscuridad, un flacucho León comienza a estirarse un poco, intenta levantarse pero no cuenta con las ganas suficientes para hacerlo, por lo que se queda recostado un poco más, ¿Qué podría pasar? dice para sí.

Unas horas después cuando es sol se ha vuelto más cálido y ahora calienta más el ambiente el León le pone más ganas y se levanta, se dirige a la jungla, se interna en ella y comienza su labor de cada día ¡la búsqueda de alimento!, olfatea, camina sigiloso, intenta moverse más rápidamente pero su falta de energía se lo impide así que solo se mueve a nivel medio, medio rápido, medio alegre, medio trabaja, medio hace las cosas.

Al no tener la energía suficiente solo alcanza a conseguir un poco de carroña que le quita con un poco de agresión a unos cuervos que habían llegado a ella con anterioridad, se alimenta un poco y se retira un poco antes de que el sol comience a caer, pero antes de eso levanta un poco la mirada  y ve unas águilas volando, sintiendo el viento en su rostro, admira un poco más y observa unos venados corriendo a gran velocidad escapando de otro depredador y se dice.

  • Ojalá pudiera volar o correr tan rápido como el águila o ese gran depredador.
  • Pero sabes que no puedes hacerlo, mejor vallamos a descansar – le responde una sombra obscura que desde siempre había estado con él.
  • Si tienes razón, mejor vamos a descansar.
  • Eso es, a relajarse por que hoy hicimos demasiado- respondió la sombra.

Se disponía a relajarse un poco más cuando de pronto escucho.

  • Aaaaa un depredador.
  • ¿Dónde? – Grito el León
  • Tú, eres un depredador- grito un pequeño ciervo mientras corría despavorido.

El León se quedó pasmado ante tal reacción, pues nunca había pensado de esa forma de sí mismo.

  • No hagas caso, tú no eres eso –dijo su sombra la depre.
  • Pero su rostro y su miedo fueron tan reales – respondió el León
  • Tu solo eres un León y nada más, vallamos a descansar que este día me agoto demasiado – insistía la depre.
  • ¿pero que es un León en realidad? – lanzo la pregunta al aire mientras caminaba.
  • Pues lo que eres y nada más – le respondió la depre mientras se acercaban a su lugar de descanso.
La depre y el león

La depre y el león

Y así sin más paso otro día del León y la depre, como pasa en los seres humanos en ocasiones, porque sabemos que somos seres humanos, hombre o mujer pero no sabemos “que es un ser humanos en realidad”, un León es todo un depredador, ágil, fuerte, veloz, “Todo un Rey” pero cuando se le olvida lo que es se vuelve presa de sí mismo.

Ignacio Huerta Villarreal (Coach personal, Escritor, Conferencista)

Un ser humano, es fuerte, ágil, inteligente, creador, soñador, capaz de amar, reír, cantar, bailar, disfrutar, vivir la vida al máximo, pero cuando se le olvida que su única misión es “vivir al máximo desde su interior y mostrar sus capacidades al mundo”, entonces la depre se lo come, lo consume y se olvida de quien es y sus verdaderas capacidades.

Para dejar de comer carroña en ocasiones debemos estar más tiempo despiertos, pues la vida se vive y se siente cuando reconoces lo que es un ser humano “¡un ser maravilloso!”, ¿ya te miraste al espejo y viste quien eres, que eres y lo capaz que eres?

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