No mucho tiempo atrás, en mi búsqueda de respuestas me acerqué a uno de los seres más sabios para conocer la respuesta a una pregunta que me inquietaba constantemente: ¿cuál es la finalidad de la vida?, este ser pequeño y de tan corta edad, unos 8 años solo se remitió a responder “VIVIRLA”.

Sin comprender la respuesta me quedé reflexionando hasta que al admirar el resto de los pequeños comprendí, que el significado de vivir realmente lo definimos nosotros.

Cada uno desde su punto personal e intransferible tenemos la oportunidad de decidir qué significa para nosotros “vivir”, dado que todos podemos: llorar cuando debemos llorar y dejar de hacerlo para reír a carcajadas cuando deseamos hacerlo, también podemos sufrir cuando deseamos sufrir y pasar a la armonía si así lo queremos, al tiempo podemos amar cuando deseamos amar.

Del mismo modo podemos sentir odio o rechazo, así como cariño y unidad, todo esto siempre naciendo desde nuestro interior, pues nadie puede mandar sobre ese poder que tenemos todos y cada uno que se conoce como “libre albedrio” o dicho de otro modo “libre decisión”, decide qué y cómo quieres sentir cada instante de tu vida, está en tu poder y control.

Sigue leyendo a Ignacio Huerta