Día 5. La aurora. Recorrido Pontevedra-Calda de Reis 21,90Km.  Al amanecer, disfrutando  de una agradable salida de  la ciudad de Pontevedra, estando junto a las marismas de Alba, por fin llegaba él, cerca del crucero de Hio,  (siglo XIX)  asentado al sur de O Grove, en la península de Morrazo, situado frente al pórtico  románico de la iglesia parroquial de San Andrés, tallado en un bloque macizo de granito , cuya profusión de figuras y motivos decorativos, tanto en la basa como en el varal y el crucifijo, era poco habitual, al igual que el tema representado, El Descendimiento, siendo  considerado un caso aislado en la imaginería de todos los cruceros gallegos.

E iba apreciando él el verdeante paisaje agrario de Salnés, cuya península estaba orográficamente situada entre las rías de Pontevedra y de Vila Nova de Arousa,  atiborrada con  sus [mono]varietales vinos de uva albariña, cuyos viñedos gallegos producían  tantos vinos blancos y aguardientes excelentes, siempre dispuestos  en sus característicos emparrados,  sostenidos por postes de granito. En cuanto Camino Espiritual,  actuaba como una variante que iba  pasando secuencialmente por el monasterio de Poio, el monasterio de Armenteira, El monasterio de Santa María de Oia, y cuando estaba él en Vila Nova de Arousa, podía embarcar  en una barca  para remontar la ría de Arousa y el río Ulla, por la ruta de la Translatio.

Continuando el camino junto a la azulenca costa litoral, cuya etapa  le iba hacer contemplar la recóndita ermita de Nuestra Señora de A Lanzada, (siglo XIV), ubicada junto al enorme arenal de A Lanzada, donde una popular y ancestral leyenda le asignaba prodigiosas propiedades curativas  contra la infertilidad de las mujeres , pues cuando llegaba el equinoccio de septiembre, siempre acudían las mujeres que no habían tenido  prole, para así cumplir con el viejo culto de las aguas y  cuando  ya eran las doce de la noche, se bañaban desnudas saltando sobre nueve olas. Luego se acostarían sobre la blanquecina arena con las piernas abiertas hacia el mar, para que éste las fecundara. La tradicional orientación  agropecuaria,  seguía cultivando sus pequeñas parcelas y almacenando los alimentos terrestres  en los tradicionales hórreos construidos  con un cantería bien escuadrada, habiendo pasaventos verticales, también hechos de piedra con tres pares de postes,   cubierta de teja  a dos aguas y rematada con cruces,  como  los fascinantes treinta hórreos que se conservan en la bella localidad de Combarro.

Partiendo por partir, peregrinando por el discreto Camino de Santiago Portugués

Partiendo por partir, peregrinando por el discreto Camino de Santiago Portugués

Absorbía él el riquísimo  simbolismo  del viaje en el interior de sí-mismo, en consonancia con la búsqueda de la verdad, de sentirse en paz, de la propia inmortalidad, siempre en la busca y descubrimiento de su Centro Espiritual. Para él, el viaje que era una huida de sí-mismo, no terminaba jamás… viajaba él a sí-mismo, testimonio de una insatisfacción personal  en el sempiterno laberinto de la Vida. Ya iba bajando, paulatinamente, el telón del día,  dominado por la negruzca noche. Día 6. Caldas de Reis-Padrón. Esta etapa le iba conducir hasta una de las villas con más historia y simbolismo de todo el itinerario del Camino de Santiago Portugués, representando efectivamente la antesala de Santiago de Compostela, pues no fue en vano, según la tradición que a Padrón, llegó el cuerpo del apóstol Santiago El Mayor, que había sido enterrado por sus discípulos en un bosque del Finis Terrae y que según la tradición fue trasladado  desde Jerusalén, tras haber padecido martirio por Herodes Agripa (41-44 d.C), hasta las atlánticas costas de Gallaecia, remontando la ría de Arousa y el río Ulla, para ser desembarcado en esta población,  donde ataron la mortuoria barca a un pedrón,   que resultó ser una ara romana dedicada a Neptuno, que actualmente se conserva  bajo el altar de la iglesia de Santiago.

Y la Veiga do Sar,  había sido también una fructífera tierra poética,  habiendo evocaciones de grandes escritores,  entre los cuales descollaban los trovadores Macías O Namorado , Juan Rodriguez de la Camara y finalmente Rosalia de Castro, gran figura do Rexurdimiento literario gallego. Día 7. Padrón-Santiago de Compostela. Muy temprano y en la expectativa de colmar la última etapa del Camino de Santiago Portugués, ya iba él caminando a paso cierto  por la planicie fluvial de la Veiga do Sar y tras un suave ascenso, pues  había por momentos  alguna rampa empinada, siendo de todas las formas un jornada de mero trámite,  donde ya se divisaba primero  la antigua catedral de Iria Flavia, que llegó a alcanzar el rango municipal con el emperador Vespasiano de la gens Flavia,  que le ayudaba a percibir  el temprano proceso de cristianización , la leyenda de Santiago y la reaparición  de su sepulcro y el motivo del traslado de la sede episcopal a Compostela. Y pasaba él por A Escravitude , para beber de forma tan sedienta, de la  beneficiosa agua de su fuente santa y estando ya cerca del Milladoiro,  le advertía de la presencia del Monte do Gozo del Camino  de Santiago Portugués, donde ya se divisaba por vez primera, a las tan altivas torres de la majestuosa Catedral de Santiago de Compostela,  una obra maestra del románico con añadidos góticos, renacentistas y barrocos .

Maravillándose él del policromado y portentoso PORTICO DA  GLORIA, donde había muchas escenas del Antiguo y Nuevo Testamento, focalizadas  en el tema de la Salvación.  Representaba, indudablemente, una obra cumbre del arte europeo, registrada en la transición de los siglos XII al XIII, destacando su vinculación  con el Apocalipsis o Libro de Revelación de San Juan, semejante  a la Jerusalén Celeste “ con las puertas siempre abiertas, en un día perpetuo sin noches”, creado por el dotado Maestro Mateo, director de las obras da Catedral de Santiago  de Compostela hasta su conclusión,  acontecido, en el año 1211, siendo consagrada  el 21 de abril  de 1211 por el rey Alfonso IX y el arzobispo Pedro Muñiz. A nuestro entrañable peregrino, le fascinaba la sonrisa del profeta Daniel,  la figura monumental de de la figura de Jesucristo, coronado y sedente, que tras la Resurrección,  se presentaba mayestáticamente  como redentor y como juez.

Contemplando a conciencia todo el mensaje cristiano del portentoso Pórtico de la Gloria, ya iba  él  a través de la Plaza del Obradoiro,  para coger nuevamente el camino de Santiago para colmar la última etapa  hasta Finisterre, dilatando así hasta el infinito, el espiritual deleite del acto de peregrinación,  para finalmente escuchar el fuerte rugido del océano Atlántico, desde la cara más agreste  del litoral gallego. Ubicado en  el mirador, del promontorio de  Finis Terrae, contemplaba él con vivo éxtasis, una tan radiante puesta del sol sumergiéndose en la delgada línea trazada por el infinito horizonte… sintiendo él un afecto, una dignidad, un respeto, un aprecio u honor,  así como la oportunidad de autorrealización sensorial  y la promoción de ciertos valores supremos, como la verdad, belleza, eficacia, excelencia, justicia, perfección, orden y legitimidad…  visto como un todo, completo, autosuficiente, unitario… una Conciencia Cósmica, en la que todo el cosmos se percibía como una sola entidad, a la que pertenecíamos todos.  Ya se veía, subjetivamente, nuestro entrañable peregrino como si fuera la totalidad del universo, en fusión con todo el Cosmos. En un ápice,  el manto de la oscuridad, ya iba cubriendo  todo  el  radiante cuadro  de des-cubrimiento personal… en aras del término  de  tan palpitante peregrinación. Fundido a negro.

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