Después de 13 años de negociaciones diplomáticas, en las que se vencieron innumerables barreras de todo tipo, especialmente geopolíticas, militares y económicas, el 14 de julio de 2015, se firmó el Pacto Integral de Acción Conjunta, entre Irán, y el grupo conformado por; Alemania, China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido, y Rusia, en calidad de garante signó la Unión Europea, todo con el aval de la Organización de Naciones Unidas.

 

Se prefirió el nombre de Pacto y no de Acuerdo, para evitar el paso por el Congreso de algunos países, especialmente el norteamericano, en donde el entonces presidente Barack Hussein Obama, hubiera requerido dos terceras partes de una Cámara de Senadores controlada por sus opositores, los Republicanos, el documento en mención, consta de 100 fojas y cinco anexos, que establecen;

 

Controles, a los que Irán se compromete a someter su programa de enriquecimiento de uranio, bajo la supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica, y a un sistema de limitaciones de forma progresiva a 25 años; Centrifugadoras, los persas se obligan a reducirlas de 19,000 a 6,000 en diez años, y solo podrán enriquecer uranio, en un 3.67 por ciento, que sirve para ser utilizado como combustible y no el 90 por ciento, que se necesita para fabricar armas nucleares; Existencias de Uranio, los árabes aceptaron que en 15 años, reducirían sus reservas enriquecidas del material, al pasar de más de 10,000 a 300 kilogramos; Plantas Nucleares, se acordó que solo la planta de Nataz, podrá enriquecer uranio, el reactor de Arak, y la planta de enriquecimiento de Fordo, se convertirán en centros de investigación; Embargo de Armas, continuará hasta el 2020, para armamento convencional, y para misiles balísticos tres años más; Sanciones Económicas, se levantan mientras Teherán cumpla lo acordado, en los puntos anteriores.

El convenio en comento, fue la culminación de una serie de mecanismos, para distender las relaciones internacionales con la Ýomhuri Eslám, que desde febrero de 1979, con el triunfo de la revolución de los Ayatolas, encabezada por Ruhollah Musaví Jomeini, y que tuvo como paradigmas, el secuestro de la Embajada yankee en Teherán, así como el boicot comercial decretado por los norteamericanos, para impedir la venta del crudo iraní, al que solo se permitió ofertar para usos “humanitarios”, a cambio de medicina y alimentos.

 

Irán es un país, que en territorio, es casi tan grande como México, alberga 83 millones de habitantes, y desde hace 40 años, ha tenido dos líderes, el mencionado triunfador de la revolución, y Alí Hoseiní Jamenei, quien a la muerte del primero y hasta el día de hoy, ostenta el mando de las fuerzas armadas, de la política exterior y del Consejo de Guardianes, integrado por doce alfaquíes (expertos en jurisprudencia islámica), quienes aprueban o no, todas las leyes que emite el Parlamento; actualmente el Presidente de los persas, es Hasán Rouhaní, considerado dentro de la diplomacia el Sheij (quien alcanza la perfección en; edad, conocimiento, sabiduría, espiritualidad y guía), es un moderado, doctor en derecho constitucional por la Glasgow Caledonian University, y desde 2013, ha buscado acercar a su país al mundo, sin duda alguna, uno de los logros más importantes, fue negociar exitosamente el regreso al mercado petrolero internacional, que representa el 80 por ciento de sus exportaciones. Dicho sea de paso, esto provocó entre otras cosas, la considerable baja en su precio.

 

La semana que termina, el presidente yankee Donald John Trump, fiel a su costumbre, ha dado un escobazo al avispero, anunciando la salida de su país del pacto, reimponiendo las sanciones a Irán y estableciendo nuevas, lo anterior pese a las solicitudes de sus aliados europeos, especialmente de Theresa Mary May líder de la Gran Bretaña, de la germana Ángela Dorothea Kasner (Merkel), y de su nuevo best friend, el francés Emmanuel Jean-Michel Frédéric Macron, sin duda un duro golpe a la diplomacia del viejo continente, ya que por un lado dejó evidenciar que los jerarcas no pesan absolutamente nada en su ánimo, al grado que la canciller alemana, ha manifestado que Europa ya no puede confiar en Estados Unidos, por otra parte, desde el punto de vista económico, si las represalias verdaderamente se extienden a su formato original, solo entre las empresas francesas que corren riesgos sus inversiones, están; Airbus, Peugeot, Renault, Sanofi, y Total.

 

Por parte en Irán, el presidente Hasán Rouhaní, corre peligro su permanencia en el poder, ya que está muy presionado por los conservadores, a los que ganó el gobierno hace cinco años, y buscan cualquier resquicio para hacerlo un lado, por el momento ha dicho que esperará una semanas, a fin de analizar la respuesta de los europeos, y sí con ellos, se puede cumplir el acuerdo a su totalidad, permanecerán dentro, de lo contrario saldrán, lo que pondría sobre el escritorio de Hoseiní Jamenei, su renuncia, indudablemente el Sheij siempre será mejor, que los fanáticos.

 

Sigue leyendo a José Ortíz Adame