“Abra un periódico cualquier día de la semana  y leerá alguna historia de alguien encarcelado, torturado o ejecutado porque sus opiniones o su religión son inaceptables para su gobierno”, con esta contundente frase el fundador de Amnistía Internacional, comenzaba el articulo-carta “los prisioneros olvidados”, la cual escribió en 1961 en el diario londinense The Observer, con el llamaba la atención, sobre los dos estudiantes de Coímbra, sentenciados a siete años de cárcel, por cometer el “delito” de brindar por la libertad, en el Portugal de António de Oliveira Salazar.

 

El inglés de origen ruso-judío Peter James Henry Solomon Benenson, estudió el bachillerato en El Colegio del Rey de Nuestra Señora de Eton, y posteriormente se graduó como abogado en Oxford; a los 40 años de edad, fundó la Organización No Gubernamental, dedicada a interponer su acción por los presos de conciencia y el respeto irrestricto por parte de los gobiernos, de los Derechos Humanos emanados de la Declaración Universal promulgada por la Organización de Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948, hoy tiene sede en más de 150 países, y más de siete millones de afiliados.

 

AMNISTÍA INTERNACIONAL

AMNISTÍA INTERNACIONAL

Sin lugar a dudas es uno de los organismos de la sociedad civil más conocidos internacionalmente, entre sus objetivos destacan; libertad de prisioneros de conciencia, exigencia de juicios justos, abolición de la tortura y castigo denigrante de los prisioneros, denuncia de desapariciones forzadas, abolición de la pena de muerte, protección los Derechos Humanos de los refugiados y protección de los defensores de estos derechos; casi desde el momento mismo de su conformación, obtuvo el beneplácito y reconocimiento de ONU, del Tribunal Europeo de los Derechos Humanos, de la Cruz Roja Internacional, de la Comisión Internacional de Juristas y un sinnúmero de asociaciones, es consultiva en el Consejo de Europa y en 1977 recibió el Premio Nobel de la Paz, podríamos pasar días enteros, relatando casos en los que ha levantado la voz para socorrer a quienes son victimas de la represión, o gobiernos que laceran la dignidad de las personas en cualquier parte del planeta.

 

Los últimos años Siria ha ocupado los reflectores en el trabajo del organismo, ya que, desde que estalló el conflicto interno en el país de oriente cercano en 2014, el cumulo de refugiados emigrados de esta nación, se calcula en cinco millones de personas solo en Egipto, Irak, Jordania, Líbano y Turquía, mención especial tiene la isla griega de Lesbos, a menos de 50 kilómetros del territorio otomano, en donde se encuentra el asentamiento Moria, el cual es muy “atractivo” para aquellos que huyen de la violencia de sus países de origen, no solo Sirios, porque los ubica en Europa, lo anterior hace que esté absolutamente rebasado, se calcula que en el sobreviven cerca de 10 mil personas en condiciones insalubres, y de hacinamiento, donde escasean el agua potable, los alimentos y frazadas, solo las filas para registrase pueden duran más de 24 horas; por todo ello, la lucha de la ONG por mejorar las condiciones de vida de estas personas se dan a cada momento, y provoca choques particularmente con Grecia y con la Unión Europea en general.

 

Desde su origen Amnistía Internacional no ha tenido un transitar fácil, las causas por las que lucha la hacen incomoda a gobernantes, a pesar de que su metodología de trabajo, que consiste en analizar las condiciones de tres países a la vez, para evitar interpretaciones políticas; desde el primer momento que nació, ha tenido encontronazos históricos, por el malestar con los informes entregados con relación a la violación y respeto de los Derechos Humanos; en el Portugal de Salazar y la Rumania comunista, así como en Brasil de 1972, al condena del golpe de estado de Augusto José Ramón Pinochet Ugarte en Chile, 1976 fue particularmente vasto con sus documentos sobre Nicaragua, Irán, y Argentina, así como el Irak de 1991, épicas también fueron los controversias con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y Marruecos, que acusaron al organismo de espía, además de las confrontaciones por temas de salud, con Corea del Norte y el Vaticano, en el primero de ellos ONU apoyó al país sobre AI, aduciendo los avances de esa nación en su sistema de salubridad, y con la Iglesia católica, la fricción se origina en la opinión de la organización a favor del aborto en los casos de poner en peligro la vida de las madres, violación e incesto.

 

Hoy la revista electrónica Glamoria, que es su órgano de difusión desde Holanda, pone en la palestra a Amnistía Internacional, porque a decir de algunos, usa una portada que no refleja la problemática de los refugiados y tiende a lo banal, patrañas, ¿porque desviar la atención en ello?, mejor canalizar ese esfuerzo y recursos económicos en los apoyos que se requieren en Moria.

 

 

Sigue leyendo a José Ortíz Adame