Hace pocas semanas revisábamos el proceso electoral que se desarrolla en Brasil, en aquel entonces lo que llamaba poderosamente la atención, era que a pesar de estar encarcelado desde abril, y tener impedimento legal para postularse como candidato a la presidencia de su país, aún y contra ello, Luiz Inácio (Lula) da Silva, quien por mucho encabezaba las encuestas electorales, había decidido retar al poder judicial y jugar con el amplio margen que le daban los sondeos de opinión para presionar, y aun no entiendo cómo, aparecer en la boleta electoral.

En aquellos días el encerrado expresidente, contaba con casi el 40 por ciento de la intención de voto, su más cercano rival, Jair Messias Bolsonaro estaba en apenas 18 por ciento, muy lejos del puntero, tal vez esa ventaja de más de 20 puntos, una soberbia política y la sed de venganza, nublaron el pensamiento del ex líder sindical, y sin lugar a dudas uno de los guías sociales vivos, más importantes del mundo contemporáneo. Creo, y solo eso, creo, evaluó que en caso de que no le otorgaran el permiso para registrarse oficialmente como candidato, como sucedió, su delfín y heredero político Fernando Haddad, también recogería los votos de los electores, como si fuera un simple traslado de preferencias.

El pasado 7 de octubre, el rostro de la realidad fue brutal, Bolsonaro, estuvo a solo 4 puntos de llevarse la elección en primera vuelta, que requiere de la mitad de ellos, lo que habría sido un hito mundial, controlando prácticamente todo el mapa electoral, especialmente el sur y el oeste del país, Haddad quedó muy lejos, con el 29 por ciento de los votos, teniendo su fortaleza en la región noreste de Brasil. A pocos días de la segunda vuelta, la situación parece irreversible, las últimas encuestas dan hasta 60 puntos a favor del ex paracaidista del ejército, todo indica que el fanático de derecha se alzara con el triunfo.

Brasil Extremo

Brasil Extremo

Jair Bolsonaro, no es nuevo en la política brasileña, como decíamos anteriormente es un ex militar, que cambio su vida, cuando aún durante la dictadura militar que sufrió el país, escribió criticando los bajos salarios del ejército en un revista, lo que le valió la cárcel, sin embargo el cumulo de apoyos de sus correligionarios aún aquellos en situación de retiro, y las manifestaciones a su favor en el complejo militar de Praia Vermelha, lo libraron de prisión, al terminar el mandato de los soldados ya en el gobierno democrático, Bolsonaro volvió a las andadas, y  fue acusado de planear ataques a un cuartel del ejército y a un oleoducto, la suerte volvió a estar de su lado y fue absuelto, pero ello lo determinó a explorar la vida electoral, logrando un cargo como concejal de Río de Janeiro en 1988.

Desde ese año, no ha dejado de estar en el escrutinio electoral y ganar posiciones durante casi treinta años, de hecho en 2014, fue el diputado federal más votado en Río de Janeiro, además le ha alcanzado para que sus hijos también se vean beneficiado de posiciones electorales.

Muchas ocasiones se le identifica como un legislador externo de las fuerzas armadas a las que sigue justificando y apoyando en todo, su lucha sigue siendo el aumento del salario de los efectivos, la defensa de la dictadura militar que gobernó, especialmente la de la década de los sesentas, si bien es cierto, y hay que decirlo, nunca se ha pronunciado por su restauración, actualmente el candidato a la vicepresidencia del país, con el que hace formula, es el General en retiro António Hamilton Martins (Mouráo).

Los conocedores de la ciencia política, algún día nos explicaran, como influyeron las decisiones de Lula y su descolorido candidato, en llevar a la presidencia de la tercera economía del continente y la segunda democracia del mismo, a elegir a una persona que ha expresado posiciones homofóbicas radicales, al grado de expresar que preferiría ver muerto a su hijo que homosexual; que ha propuesto que los terratenientes se armen, para luchar en contra de las posibles invasiones de los desterrados; de la legalización de las drogas ni hablar; ha propuesto se legalice la tortura para arrancar confesiones, en los casos de tráfico de drogas y secuestros; propone la legalización del uso de armas; se opone a la cuotas raciales en el parlamento, llegando a afirmar que “los negros, no sirven ni como reproductores”, de terror.

El conde Joseph-Marie de Maistre, alguna vez dijo, “que cada pueblo o nación, tiene el gobierno que se merece”, yo estaría muy lejos de pensar que los brasileños, merezcan a Jair Bolsonaro, pero si lo eligen será su soberana decisión.