El 23 de junio de 2016, día en que los británicos decidieron por un estrecho margen de 48.1 contra 51.9, separarse de la Unión Europea a la que se habían integrado en 1973, nadie se imaginaba la multi complejidad que tendría llevarla a cabo para el mundo, el organismo y al mismo interior del país.

 

El Reino Unido es la quinta economía global, solo después de Estados Unidos, China, Japón y Alemania, no tiene un peso menor en el concierto internacional, su influencia en todos los ámbitos de la vida es mucha, lo que suceda en las islas los próximos años, especialmente el freno económico que se prevé habrá al concretarse su separación de la unión, se redimensionada sí como se vislumbra, la ruptura no es en buenos términos de sus otrora socios.

 

Pese a la complejidad de unir el parecer de las 27 capitales europeas frente a esta escisión, Bruselas lo logró y se ha presentado un sólido bloque de negociación frente a Londres, y es que si algo se evidenció desde el día de San Juan de hace casi tres años, es que Europa en esta negociación sería intransigente en sus posiciones, que le permitiría no solo enfrentar esta salida, sino que además mandar un mensaje al resto de los comunitarios que tuvieran la idea de seguir los pasos de Albión.

 

Para los europeos, las cosas estaban claras, desde el primer encuentro con Theresa Mary Brasier, querían lograr un acuerdo de asociación económica, una sociedad en seguridad, similares a los acuerdos que se tienen con Turquía, y buscar al futuro apoyarse mutuamente en aviación y energía nuclear, así como una frontera blanda entre Irlanda del Norte y la Republica de Irlanda, a fin de evitar la reaparición de la frontera en la isla, pero previendo también adoptó 78 avisos preparativos y 14 medidas de amortiguamiento, por si de diera una ruptura, ósea preparados ya están para el 29 de marzo que se deberá activar el protocolo de salida, la cual se concretará el 31 de diciembre de 2020.

 

Lo más extraño de todo el tema, es que al parecer los únicos no preparados para este desprendimiento, son los mismos que así lo pidieron. Ya les costó la caída casi inmediata y fulminante de David William Donald Cameron quien gobernaba desde 2010, y si bien el Partido Conservador y Unionista mantuvo el poder con Theresa May, lo cierto es que todos los días pareciera ser se complica su estancia en el 10 de Downing Street, los diferentes analistas que vieron el proceso desde su inicio, todos sin excepción, apostaron por una separación, complicada, dolorosa, y en la que saldrían más sorpresas que de una chistera, especialmente en la búsqueda de equilibrios al interior de la clase política local.

 

El Plan de Damas, en referencia a que se diseñó en la casa de campo de la premier, Chequers Court, contiene la estrategia para presentar ante el Parlamento el convenio negociado con Bruselas, haciendo énfasis en retomar el control de las leyes y el dinero británico, rescatar su soberanía en temas de inmigración, buscar un acuerdo de regulación agrícola conjunta, aceptando una frontera blanda en Irlanda del Norte y asegurar la movilidad de sus ciudadanos por el resto de Europa, sin embargo a su llegada a la Cámara, fue tan mal recibida, que de inmediato provocó la renuncia de cuatro de sus ministros de la línea más dura y radical, para los que no era suficiente; presagiando la votación que se llevó a cabo la semana que termina, en la que al momento que la Primer Lord del Tesoro del Reino, lo puso a votación obtuvo la peor derrota que nunca jamás había tenido un premier británico en una propuesta, de un total de 650 parlamentarios, 432 votaron en contra y 202 a favor, una diferencia de 230 votos.

 

Ante lo aparatoso de la derrota, la habilidad de la actual dirigente, la hizo forzar un pulso con el líder de la oposición y retar ahí mismo al dirigente del Partido Laborista Jeremy Bernard Corbyn, casado con la mexicana importadora de café, Laura Álvarez Corbyn, para obligarlo a presentar una moción de censura, que en caso de perder, la haría dejar el gobierno, como bien lo previó, la sangre no llegó al río, ya que los legisladores de su propio partido que no la apoyaron en su negociación con la Unión Europea, por un margen estrecho de 325 por su permanencia, contra 306, impidieron su caída, pero la obliga a presentar el día 21 de enero, un plan alternativo por si no se logra un BREXIT terso.

 

Hoy para los políticos, las opciones de cierran y el tiempo se acorta, las cosas en Londres están cada vez más tensas, les ha costado mucho como si fuera un boomerang que hoy los tiene en la picota.

 

Sigue leyendo a José Ortíz Adame