En ocasiones los ciudadanos esperamos mucho de nuestros políticos, tal vez esperamos demasiado, pensamos que harán cosas para las que no están preparados, y no digo, con grados académicos que iluminen la obscuridad de las ignorancias vulgares, sino para resolver el día a día, las situaciones más simples y elementales de la política, ciencia a la que algunos de ellos se dedican, y muchos estudiaron durante años, décadas, los hay, quienes hasta tienen una especie de tradición familiar.

De una manera sencilla y práctica, la política es la búsqueda de acuerdos y consensos, a través del dialogo y la negociación, para lograr una convivencia pacífica entre los entes de una sociedad. Claro que ello va matizado, con formas, modelos, y sistemas políticos, además de un sinnúmero de variables y opciones que seguramente explicó mejor el florentino recientemente fallecido Giovanni Sartori.

Lo cierto es que la gente común, en ocasiones nos descuidamos y por apatía, complacencia, conveniencia, corrupción, hartazgo, ideología o ignorancia, dejamos algo tan importante y delicado como lo es, el logro de la convivencia social de forma homogénea, en los que se supone son los especialistas, que además por ello, cobran y muy bien, lo menos que se espera, es que lograran sus objetivos con creces.

Cataluña Espera

Cataluña Espera

Sin embargo, lo normal es que no sea así, la población, desea tener trabajo bien remunerado, para con ello poder costear sus estudios y los de sus entenados, asumir el coste de la salud propia, y la familiar, que sean inversamente proporcionales a lo que se paga por ellos, tener una vivienda digna, con servicios básicos como agua, electricidad, alcantarillado, y poder salir a la calle, a disfrutar de una tarde y si nos apresuramos mucho, invertir en algún paseo. Es lo que la gente quiere hacer, y en la medida de lo posible, lograr un equilibrio con el entorno social, es lo que se esperaría de los acuerdos entre los políticos.

Los catalanes, no alcanzo a vislumbrar, si por apatía, arrogancia, complacencia, conveniencia, corrupción, hartazgo, ideología, ignorancia, o simple candidez, votaron esta semana que termina, y lo hicieron en tercios, le dieron el 25.37 por ciento de los votos, a la jerezana Inés Arrimadas García, del partido Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía, que es uno de las agrupaciones políticas que nacieron la década anterior en España, como respuesta a la inconformidad social que el bipartidismo nacional ya no pudo encausar, con ese porcentaje de votos le alcanzó para tener 37 diputados en el Congreso, muy lejos de los 68 que se necesitan para formar gobierno, al que además ya ha informado no optará, representan a uno de los partidos, que no es de los llamados independentistas.

La segunda agrupación más votada fue, Junts per Catalunya liderada, desde su lujosa madriguera donde se esconde en Bruselas, por Carles Puigdemont i Casamajó, con un 21.65 por ciento de los votos, que le otorgan 34 diputados, y la tercera fue Esquerra Republicana de Catalunya-Catalunya Sí, liderada por Oriol Junqueras i Vies, quien desde noviembre está encarcelado acusado de prevaricación, desobediencia al Tribunal Constitucional y malversación de dinero público, partido al que, el 21.39 por ciento de los votos le dan 32 diputados, estos dos partidos, son de los que buscan la independencia de Cataluña, que si logran superar sus diferencias y juntar sus 66 legisladores, podrían hacer alianza con el partido marginal Candidatura D’unitat Popular, que con el 4.45 por ciento de los votos obtuvo 4 diputados, con ello se tendrían 70, lo que les permitiría la posibilidad de formar un gobierno con visos de reintentar la independencia.

“De una manera sencilla y práctica, la política es la búsqueda de acuerdos y consensos, a través del dialogo y la negociación, para lograr una convivencia pacífica entre los entes de una sociedad.”

Si bien, por ahora Carles Puigdemont, se apresuró a  declarar que buscará reunirse con el Jefe del Gobierno Español Mariano Rajoy Brey, para buscar restituir el proceso independentista de Cataluña, lo cierto es que, aún tendría que sortear las diferencias que tiene su partido con el de Oriol Junqueras y después con la CUP, para optar por formar gobierno, en el que ninguno de los dos podría participar, ya que tienen la calidad de haber atentado contra el Estado, lo que los hace inelegibles.

Los tiempos que vienen son  contundentes para los catalanes, para el 23 de enero deberá de estar instalado el nuevo parlamento, el cual el 6 de febrero deberá elegir al nuevo Presidente de la Generalidad de Cataluña, de no tener un acuerdo, el 7 de abril podrá haber una nueva votación, de la que ahora debe de salir el nuevo líder catalán, de no ser así, se tendría que convocar a nuevas elecciones, que se llevarían a cabo en el mes de junio.

Este Barullo que ya ha costado mucho a la población, que ha provocado que empresas salgan de la Comunidad Autónoma, y que la inversión se haya frenado, donde ya hubo intervención de la fuerza pública que lastimó a muchos, se debe a la indolencia de quienes desde su paradisiacos refugios ocupan a una población, que lo único que quiere es vivir y trabajar en paz, como carne de cañón.

Sigue leyendo a José Ortíz Adame