En el tablero mundial hoy China lleva mano, si bien es cierto Estados Unidos mantiene el liderazgo en muchos aspectos, avalado por la fuerza de su economía y el supremo poderío militar, la serie de frentes que tiene abiertos la actual administración gubernamental, lo hacen un gobierno disperso, con un líder que va de la estulticia a lo badulaque, y es que en el año y medio que lleva gobernando Donald John Trump, ha dilapidado la hegemonía mundial, que en más de siete décadas construyeron los estadounidenses, desde el neoyorkino Franklin Delano Roosevelt, hasta el hawaiano Barack Hussein Obama.

 

El actual presidente, ha roto con todas las alianzas que mantenía con los países amigos, en los casos de Canadá y Reino Unido hace más de ciento cincuenta años, y en otros como con Alemania, Francia y Japón, al menos 70 años, además de fracturar de forma importante relaciones con el otro vecino, México que normalmente en el contexto mundial están de su lado.

 

Desde el inicio de su mandato en enero de 2017, Donald Trump generó los primero problemas con las naciones cercanas, la primera fractura se dio, en la reunión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la principal asociación militar del mundo, en ella pidió cuentas a los miembros, así como pasarles las facturas de los adeudos, tanto económicos como en acciones; la diferencia se agrandó al anunciar que su país abandonaría el Acuerdo de París, que significa un logro francés, para el cuidado del medio ambiente; inmediatamente después despotricó contra el G-20, en la reunión de Hamburgo, Alemania, grupo que congrega a las economías más importantes del planeta, además de tener países y organizaciones afines; de manera reciente, canceló el Acuerdo Nuclear con Irán, con lo que le pega un golpe a los persas, pero también a los europeos, por las implicaciones energéticas que ello conlleva.

 

CHINA SE FORTALECE

CHINA SE FORTALECE

Habrá que remontarse muchos años atrás, para encontrar tanta animadversión generada por Estados Unidos, considero que ni cuando George Walker Bush inició su torpe guerra contra el denominado eje del mal, que solo fue apoyado por Gran Bretaña, España y Portugal, hubo tanto desprecio por la política exterior americana, y es que, por si fuera poco, recientemente el mandatario estadounidense, inició una batalla comercial, con diversos frentes, al poner aranceles al acero y al aluminio, que afecta principalmente a China, Europa y México, echando más lumbre al fuego en la muy lamentable reunión del G-7, donde Donald Trump, mostró cuan pequeño e ignorante es, al insistir sobre un tema que no estaba en agenda, como el regreso de Rusia al grupo, separado por su expansionismo a Ucrania, insultar al sus contrapartes de manera especial al anfitrión el premier canadiense Justin Pierre James Trudeau, e invalidar la minuta final de la reunión, con lo que la dejo sin validez.

 

Mientras todo eso sucedía, el soft power de China trabajaba, el líder norcoreano Kim Jong-un, viajó a la reunión en la que se encontraría con el presidente yankee, en un avión Sino, que de forma premeditada ostentaba una enorme bandera del país de Zhangsun, para enfatizar su mensaje de quien respaldaba su presencia en la misma, Xi Jinping ya había enviado dos avisos en ese tenor, al pedir al líder coreano lo visitara en Beijín para preparar la cita, enojó a Trump y por ello amenazó suspender la reunión; otros datos que no dejan de llamar la atención, es que los acuerdos logrados en los salones del Hotel Capella, máximo lujo de la Isla Sentosa, en Singapur, se establece la desnuclearización de toda la península de Corea, a cambio de suspender las practicas militares conjuntas que cada año realizan Estados Unidos, Corea del Sur y Japón.

 

Los asesores de Donald Trump, habían solicitado un desarme estilo libio, el cual dejaba desprotegidos a los norcoreanos y era inaceptable, este acuerdo en principio, para China es un triunfo, desnuclearizan su frontera y le permiten mantener un aliado que la resguarde, además de poder apoyarlo económicamente, ya que la condición sine qua non, era iniciar su desnuclearización, lo cual se cumple, pero fiel a la costumbre del actual presidente de Estados Unidos, apuñala a sus aliados Corea del Sur y Japón, dejándolos indefensos ante los enemigos fronterizos, mientras en Washington se brindaba por el éxito de la jornada, ambos líderes se adelantaron a declarar, que habrá que analizar con detenimiento el acuerdo.

 

Tres días antes de la cumbre en mención y mientras Trump boicoteaba la reunión de Montreal, el chino Xi Jinping recibía al ruso Vladimir Vladímirovich Putin, con el que cerraba acuerdos importantes para ambas naciones. China sin duda, va tomando la delantera y los norteamericanos, no solo pierden terreno, sino que además, está impulsado a sus amigos a una alianza, con el único país que hoy en día puede suplirlo como gerifalte mundial.

 

Sigue leyendo a José Ortíz Adame