Quien piense que aún no han iniciado las elecciones que se llevaran a cabo en Estados Unidos el 3 de noviembre del 2020, está en un grave error, porque, sin duda el anuncio de Nancy Patricia D’Alesandro Pelosi, lideresa de la Cámara de Representantes, del comienzo del procedimiento de impeachment al que será sometido el presidente Donald John Trump, se inscribe dentro de la contienda que se definirá dentro de once meses.

En el intento de condenar al mandatario, con toda certeza podemos vislumbrar que en la Cámara baja, en donde Nancy Pelosi y su partido son mayoritarios ganarían, porque los repartos son así;

de un total de 435 diputados, más seis delegados sin derecho a voto, demócratas cuentan con 233, republicanos 197, vacantes 4, y 1 independiente, pero en la Cámara alta de 100 senadores, la distribución da 53 a los republicanos, 45 a los demócratas y 2 independientes, que si bien normalmente apoyan a la primera minoría, aun así no les alcanza para que proceda el juicio político, y en su caso destituir al presidente, por ello es que toda esta puesta en escena, será capitalizada si se da, únicamente a finales del año que está por llegar.

En Estados Unidos existen dos partidos políticos hegemónicos, Demócratas y Republicanos, los cuales han compartido la presidencia de la nación durante prácticamente toda su historia, si bien es cierto, hay representantes populares que han llegado a ambas cámaras y hasta gobernaturas, desde una trinchera independiente, los que han sido candidatos para alcanzar la máxima posición política por esta vía, han quedado muy muy lejos, lejísimos, como el recientemente fallecido Henry Ross Perot que se candidateó en 1992, y pese haber obtenido el 19 por ciento de los votos emitidos, no le alcanzó para el conteo de ningún Estado en el colegio electoral.

Por lo que salvo que suceda una situación inimaginable para quien esto escribe, está votación se definirá de la misma y tradicional manera.

Sin duda el candidato republicano será el actual presidente Donald Trump que al día siguiente de su toma de protesta como mandatario, el 21 de enero de 2017, inició su campaña de reelección. En términos boxísticos, es lo que podríamos llamar un fajador, pega y aguanta mucho, es polémico, polémico, polémico, le gusta y lo disfruta.

Lo anterior quiere decir que los demócratas van tarde en la designación de su elegido, seguramente lo lamentaran, y es que para empezar fueron 28 los que levantaron la mano para obtener el boleto, veremos solo a los tres que según las encuestas tienen más posibilidades; Elizabeth Ann (Harring) Warren, nacida en Oklahoma, pero senadora por el Estado de Massachusetts, coto de una de las familias más poderosas de la política estadounidense, los Kennedy, de quienes tiene el visto bueno, es considerada progresista dentro de la política norteamericana, el presidente Trump la apoda “Pocahontas”, por sus orígenes indigenas; el reciclado y carismático especialmente entre los jóvenes Barnard Sanders, nacido en Nueva York, pero senador por Vermont, hace cuatro años perdió la candidatura contra Hillary Diane (Rodham) Clinton; finalmente participa en este proceso, quien fue vicepresidente entre 2009 y 2017, durante el mandato de Barack Hussein Obama, Joseph Robinette Biden Jr., nacido en Pensilvania, pero que anteriormente había sido senador por el Estado de Delaware, y que indirectamente tiene al presidente Trump en este impeachment.

Decíamos que los demócratas van tarde en la búsqueda de la presidencia, porque conforme van las cosas, seguramente llegaran hasta las últimas instancias para designar a su candidato definitivo igual que hace cuatro años, y cada día que pase será tiempo a favor del presidente, que comentábamos será en un intento de Nancy Pelosi y los demócratas de debilitarlo, llevado a juicio político, del que después de pasar por el senado, sin duda saldrá inmune, pero no solo eso, seguramente fortalecido.

Finalmente, si bien a muchos no nos gusta su personalidad, lo cierto es que la economía del país en promedio de su gobierno, crecerá en un 2.5 por ciento, la inflación no llega a los 2 puntos y el desempleo está a la baja, ya que recibió el gobierno bordeando los 5 puntos y hoy está en 3.5, lo que es preferible, a tener un gobernante que todos quieran pero sin resultados de crecimiento y desempleo a la alza, además Donald Trump tiene una base lectoral, que literalmente ama sus desplantes con China, Europa, y especialmente con México al que como dicen en mi pueblo, “ya lo trae de bajada”.

 

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