A pesar de que el lema nacional es, L´Union Fait la Force, el Hado, la divinidad, o fuerza desconocida, que provoca las desgracias encadenadas, se apoderó y rige irremediablemente la vida de esta patria, que fue la primera en Latinoamérica en declarar su independencia en 1804. En días pasados estalló el issue OXFAM, organismo dedicado al combate a la pobreza en el mundo, un suceso que evidencia a la agencia, y la afronta al desprecio mundial, a pesar de ello, puede que sea, el menor de los males de Haití.

 

El país ocupa la parte poniente de la Isla La Española, habitada por los Marién y Jaragua, hasta que fue descubierta el 5 de diciembre de 1492, en el primer viaje que Cristoforo Colombo Fontanarossa, hizo a lo que hoy es América, llegando a lo que actualmente se conoce como el Móle Saint-Nicolas, donde aún se conserva parte del fuerte, como el resto de las islas del Caribe, perteneció a la Nueva España, administrada dentro de la Capitanía General de Cuba, el bucanero francés Bertrand D´oregon de la Bouére, comenzó a utilizar con plantaciones de tabaco, la parte norte y la occidental de la Isla, lo que le permitió traer familias francesas, conformándose la Saint Domingue, la región entró a negociación en al Tratado que firmaron en la Ciudad holandesa de Ryswick en 1697, después de una de la muchas guerra que hubo entre Francia y España y está la cedió, a los galos.

 

La revolución francesa de 1789, bajo el lema de libertad, igualdad y fraternidad, impulsó a que los esclavos, bajo el liderazgo del sacerdote vudú Dutty Boukman (Zamba), se rebelarán, cuatro años después François Dominique Toussaint-Louverture reinicia el movimiento, quien tuvo la habilidad de sumar a los blancos pobres y declaró la abolición de la esclavitud, siendo un hito en los derechos humanos del mundo, fue capturado y trasladado a Francia, hasta su muerte; en 1802, la conducción fue retomada por Jean-Jaques Dessalines, quien proclama la independencia, suprime el nombre de Saint Domingue, adoptando el de Haití (Lugar de Montañas), que proviene del Arahuca, de los Taínos, se autonombra emperador, busca fortalecerse fomentando la lucha étnica, que casi exterminó a los blancos que aún quedaban en el territorio, y enfrentó a los negros con los mulatos.

 

François Duvalier, con estudios de medicina, consolidó un prestigio entre los más pobres, por su lucha contra el tifus y el paludismo, lo que le permitió enfrentar la dictadura de Paul Eugéne Magloire, y presentarse a elecciones, siendo proclamado Presidente en 1957, durante su gobierno fortaleció sus alianzas con los menos favorecidos económicamente, revitalizando la práctica del Vudú, la negritud, y segregó a lo mulatos, atrincherados especialmente en el comercio, Papa Doc como le gustaba que lo llamaran, inspirado en las fuerzas fascistas de las “Camisas Negras” italianas, conformó su ejército de Voluntarios de Seguridad Nacional, que se extendió por todo el país, como no cobraban, se autofinanciaban extorsionando a la población, esta fuerza llegó a estar integrada por 300 mil agentes, conocidos como los Tonton Macoutes (Tío del Saco), hoy en día aún se asusta a los niños, con El Hombre del Saco, este grupo paramilitar y el apoyo de los soldados, le permitió mantenerse en el poder hasta su muerte en 1971, y heredarlo a su hijo Jean Claude Duvalier, Baby Doc, quien con 19 años, gobernó hasta su derrocamiento en 1986.

Este país de 27,750 kilómetros cuadrados, y 11 millones de habitantes, transitó por golpes y asonadas militares de todo tipo, hasta que en 1991 Jean Bertrand Aristie, ganó las elecciones; quien en una sucesión macabra y rocambolesca, dirigió el país, junto con René García Preval y Boniface Alexandre, teniendo de por medio una intervención de los cascos azules de la Organización de Naciones Unidas desde 2004, a fin de controlar la situación y organizar elecciones, pero de manera especial la administración pública, a fin de canalizar y llevar a buen cause la ayuda humanitaria que llega al intento de nación.

 

Saqueado, robado, ultrajado y maniatado por donde se le vea, Haití hoy navega en el lugar 163 de 188, en el Índice de Desarrollo Humano, es el país más pobre del hemisferio occidental, en el año 2010 un temblor de 7.3 grados destruyó la capital, causando la muerte a más de 300 mil personas, dejando sin vivienda a 350 mil, y un millón de damnificados, los servicios fueron tan escasos e insuficientes, que ante la imposibilidad de llevar los cadáveres a fosas comunes, la solución fue apilarlos con maquinaria pesada, para quemarlos, hoy en día, aún no se pueden reconstruir las sedes básicas del gobierno, ni la catedral, la situación es tal, que el 70 por ciento de la población vive de la agricultura de subsistencia y la alimentación es a base de pescado, muchas veces podrido por falta de energía eléctrica, “galletas” elaboradas con barro, manteca vegetal y sal, el agua potable es escasa, la desnutrición envuelve a más de la mitad de la población, que subsiste aterradoramente acostumbrada.

 

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